La Cubana

Tras una larga trayectoria llegáis a Cáceres por primera vez. ¿Qué supone esto para ‘La Cubana’?

Pues es una asignatura pendiente. Es el único sitio de España donde no hemos actuado. Ahora tenemos entre manos una gira extensa y teníamos que ir a Extremadura. Tenemos mucha ilusión pero la gente no nos conoce. La Cubana mueve un publico que se ha ganado a lo largo de estos 40 años.

Me han contado por ahí que vuestra inspiración llega de la realidad, de lo cotidiano.

Nos dimos cuenta de que el guion que te aportaba la gente en sus conversaciones es mucho más rico y sustancioso que nuestro guion. Hay mil situaciones que son teatro puro, pero pasa inadvertido.

La Cubana

La nochebuena, una boda, un funeral, una conversación de dos señoras en el autobús… Nosotros utilizamos un vocabulario poco culto, un lenguaje coloquial. Además, tengo que decir que el teatro es para transmitir cultura pero también realidad. La gente va al teatro a verse sin darse cuenta que son ellos, siempre ven a los demás.

Cuéntame cuál es el origen de ‘Adiós Arturo’.

Al igual que ‘Campanadas de Boda’, iba del gran teatro que hacemos cuando nos casamos, ‘Adiós Arturo’ va sobre la parafernalia que se hace para despedirnos de este mundo. Nos hemos distanciado para no caer en lo real porque el público viene a evadirse (aunque nuestras obras hacen pensar), pero no a recordar cosas tristes.

“El teatro no tiene que tener cercos ni compartimentos”

En este caso hablamos de un señor que nació en Cáceres, hijo de un médico de cabecera en la época de la epidemia de la gripe española. En Cáceres vivió los primeros años de su vida. Después se va y se convierte en un gran artista. Aprovechamos la historia de un cacereño donde los haya para hacer un funeral diferente. Arturo no quiere lloros ni pésames sino que le da la vuelta para hacer un funeral alegre. Considera que hay que celebrar el haber podido vivir en lugar de llorar. Además, tiene que hacer este entierro donde nació, porque las cosas, por su filosofía de vida, han de terminar donde empezaron.

La Cubana

Y claro, al ser una persona muy conocida mundialmente, al funeral van a asistir cónsules, príncipes y presidentes.

¿Cómo es un entierro a ‘La Cubana’?

Pues como Arturo quería un funeral alegre y no hay funeraria en este país que se atreva a hacerlo, se lo encarga a ‘La Cubana’ porque estamos tocados del ala.

Entonces… ¿por qué nadie puede perderse esta obra?

Pues porque así conocen a ‘La Cubana’, que es una forma de hacer teatro distinta. Jugamos mucho con el color y la música. Van a pasar un buen rato seguro.

Ahora que se habla tanto de los límites del humor ¿es más necesaria que nunca la comedia irreverente?

Yo no creo mucho en lo políticamente correcto. Las cosas son de una forma determinada y el teatro no tiene que tener cercos o compartimentos. Es un reflejo de la vida y en la vida se dice todo. Nosotros lo hacemos de forma graciosa y para que sirva para algo. Jugamos con el humor de una forma muy identificable para que la gente se vea reflejada.

El humor también es hacer pensar. Con la broma, con el chiste, con los dobles sentidos te puedes plantear muchas cosas.

Jordi Milán, director de ‘La Cubana’


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