Con ánimo de discrepar
Víctor Casco

En Cáceres, el gobierno municipal no se despejó hasta tres horas antes del Pleno, y fue posible una vez que el candidato del Partido Popular rechazó un intercambio indecente de cromos con Ciudadanos, que pretendía repartirse el bastón de mando al 50%… Y no sabemos si los meses de verano, con VOX. En Badajoz, los cromos si se asignaron.

Semejante esperpento también se propuso hasta en Madrid, capital de esta parodia perpetua que llamamos Reino de España. En Madrid, además, sabemos que PP y el partido de extrema derecha VOX han firmado un acuerdo que, por primera vez en Democracia, no se ha hecho público. Un pacto secreto, oculto al votante. Con esos trileros, gobernará Ciudadanos. En Barcelona, Ciudadanos estaba dispuesta a dejar que gobernase el independentista Maragall porque, sépanlo ustedes, los más interesados en que nunca se solucione el conflicto catalán son ellos.

Pretendía repartirse el bastón de mando al 50%… Y no sabemos si los meses de verano, con VOX

Y en el conjunto del país hemos asistido a la firma de muchos otros pactos de la vergüenza con la extrema derecha. Allí donde han podido, los señores del PP y de Cs se han echado en brazos de un partido extremista, reaccionario y que no soporta un país con gentes diversas y plurales. Con ellos, regresa el no-do en blanco y negro a la política.

Pero no todo ha sido ideología. El reparto de puestos, cargos, liberados y asesores ha estado en el centro de la diana desde las primeras conversaciones. Quiero dejar aquí constancia de mi respeto por el candidato del PP cacereño, el hoy concejal en la oposición Mateos: de los pocos que no ha querido avenirse a semejante mercadeo con Ciudadanos. Ha preferido la dignidad.

Porque de todos los partidos implicados, dos están destacando por sus apetencias personales: VOX y Ciudadanos. Han venido a llevarse algo, y no lo han disimulado. Los valores y el programa, ya tal. En Badajoz, el único concejal de VOX ya va salivando en cada entrevista que concede con la promesa que le ha arrancado al hoy alcalde del PP de hacerle “concejal del decoro” y darle un asesor y un liberado. “¿Concejal del decoro?” preguntarán ustedes. Es el responsable de parques y jardines, pero al chaval debe parecerle poco glamuroso ese título y se ha inventado esa soplapollez. Una concejalía, dicho sea de paso, donde poco o nada se trabaja.

Ir a ver que recogía en el mercado también lo intentó el cabeza de lista de Ciudadanos en Cáceres: de cinco concejales, pretendía liberar a cuatro. Cada uno con lo suyo.

¡Qué esperpento! ¡Qué bochorno! Para eso ha quedado Ciudadanos: para convertirse en muleta del PP, para blanquear a la extrema derecha y para obtener réditos personales en el ejercicio de la política. Y estos eran los señores que venían a renovar y regenerar…

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