Miedo al miedo. Coronavirus, Víctor Casco.

Con ánimo de discrepar
Víctor Casco

Vivimos una pandemia, pero no es la del coronavirus. Es la del miedo. Un miedo irracional, un miedo que nos puede paralizar y un miedo que puede tener consecuencias económicas graves.

El coronavirus ha llegado y se va a quedar. En un mundo globalizado, pretender atajar virus se hace imposible. Más aún, ni siquiera es posible hacerlo en sociedad autárquicas y cerradas. A ese respecto, aconsejo que se lea sobre la expansión de la peste en la Europa del siglo XIV.

Podemos paliar, retrasar y ganar tiempo para adaptar nuestros sistemas de salud, y eso se está haciendo. Y en un país como el nuestro, con una sanidad pública de excelente calidad, esa es una asignatura que se está aprobando y con nota. Por cierto, para aquellos que nos dicen que es mejor la sanidad privada que la pública: la privada acaba de anunciar que no a a cubrir a las personas con coronavirus. Es el negocio, amigos.

El coronavirus es menos letal que la gripe común

Pero sobre todo, quiero aprovechar estas líneas para que usted, amigo lector, reflexione sobre los siguientes datos: en China, el país con más enfermos, el número de fallecidos a consecuencias de complicaciones relacionadas con la enfermedad no llega al 2%. En Italia, con un número muy bajo de infectados, las muertes no llegan al 0,7%. El 80% de los infectados lo superan de manera natural (sin hacer prácticamente nada), un 19% precisa algún medicamento y un 1% puede tener problemas más graves, una población que se denomina de riesgo y que, además del virus, tiene otras patologías previas. A este respecto, el coronavirus es menos letal que la gripe común. Mucho menos. 15.000 muertos hubo en 2019 relacionados con la gripe. Y 52.000 españoles fallecieron a causa del tabaco. Compárese con los 2.744 muertos en China (de 78.000 afectados) o los 11 italianos.

Y es que le tenemos más miedo a lo desconocido que a lo letal. El coronavirus es algo nuevo que se contagia con mucha facilidad pero con una incidencia mortal mínima. El tabaco mata mucho más, más letalmente y ahí sigue: nadie le presta atención porque llevamos siglos conviviendo con ello. Igual que con la gripe.

El miedo es libre, dicen. Resulta que no. El miedo nos hace más esclavos. Y si caemos en una espiral de irracionalidad, si empezamos a cerrar fronteras, a dejar de viajar, de vivir, de disfrutar del sol de cada día, esa enfermedad menos grave que la gripe común terminará por convertirse en la causa de una de las peores crisis económicas de los últimos años. Y eso si que puede dar miedo.

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