Lunes de papel
Emilia Guijarro

Cuantificar bien es la clave para conocer la dimensión de un problema. Por eso el número mil es un hito sobre una cifra fatal, una cifra para hacer reflexionar a una sociedad adormecida, ante un problema que hace años no pasaba de ser considerado un crimen pasional perdido entre las noticias de sucesos de un periódico, en el que los celos eran la causa que todo lo justificaban. No hacerlo supone no tener referencias de la magnitud del fenómeno.

Son mil. Silvia era la más joven, apenas una niña de dieciséis años, que no había hecho más que empezar a vivir. Cierra la lista de edad Esperanza de ochenta y siete con toda una vida arrastrando golpes y desamor.
Eran casadas, solteras, parejas y exparejas, novias, amantes. Eran españolas, africanas, chinas, latinas….cada una con su vida. Y si todas se juntaran llenarían una playa de mujeres dorándose al sol, en estos primeros días de verano.

Nunca se conocieron pero todas ellas arrastraban una vida de sufrimiento

Se ha publicado una lista que recoge desde el año 2003, cada nombre, cada edad, cada estado, correspondiente a una mujer asesinada. Mil asesinadas, mil asesinos, y una infinidad de huérfanos que crecerán sin sus madres.
Y una sociedad española adormecida que no ha reaccionado hasta ahora con la suficiente contundencia.

Algunas eran amas de casa, estudiantes, abogadas, médicas, camareras, dependientas, agricultoras, jubiladas… Todas las profesiones entran en ese fatídico panel.
Por eso es tan importante esa lista que ha publicado un periódico de tirada nacional, con el nombre y la edad de cada una de ellas. Esa lista es el espejo que refleja que cualquier mujer por el hecho de serlo puede acabar siendo una víctima de violencia machista.

Nunca se conocieron entre ellas, ni supieron de sus respectivas existencias, pero todas estaban marcadas por un destino común, ser asesinadas por aquellos que un día les dijeron que las querían.
Nunca se conocieron pero todas ellas arrastraban una vida de sufrimiento, algunas quisieron romper una relación que las asfixiaba y murieron por ello.

Visualizar esta lista es poner delante del espejo de la realidad a tantas mujeres que están sufriendo situaciones parecidas a las que sufrieron estas mil mujeres, porque la muerte solo es la punta del iceberg de una bolsa inmensa de mujeres que no se atreven a romper con una relación tóxica de malos tratos, por miedo, por inseguridad, por creer en el arrepentimiento de sus maltratadores. Mujeres que no denuncian, no huyen, no piden ayuda, no hacen uso de los medios que la sociedad ha puesto a su alcance y por ello pueden acabar perdiendo la vida.
Seguramente cuando estas mil mujeres escucharon las primeras palabras de amor de sus parejas nunca pensaron que estaban oyendo la voz de su asesino.
Ahora son mil tumbas repartidas por toda la geografía española.


1 COMENTARIO

  1. Y eso es una muy pequeña parte del problema, ya que se está cuantificando el asesinato de mujeres, en este pais y en un periodo de tiempo muy corto. Ampliemos los años ( 50, 60…) y contemos en todos los países de este planeta. Las cifras podrían ser….

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