© UNICEF/Baholis

El drama de Yemen continúa más 4 años después del inicio del conflicto armado, que comenzó en marzo del 2015. Este país vive una auténtica catástrofe humanitaria, un hecho que sin duda afectará también a las generaciones futuras.

Actualmente, el 80% de la población necesita ayuda humanitaria. Por desgracia, como viene siendo la tónica habitual, la infancia es que la que más sufre las consecuencias de la guerra. Tanto es así que en 2018 verificaron más de 1.300 graves violaciones de los derechos de los niños en conflicto.

Violaciones de derechos de los niños

Los asesinatos infantiles han aumentado considerablemente, de 100 en 2017 a 500 en 2018. Además, las escuelas y hospitales se utilizan con fines militares un 56% ahora más con respecto al 2017. Uno de los hechos más crueles de las guerras es el uso de niños soldado, que aumentó un 60% en 2018.

El 50% de los hospitales no están operativos

De todos modos, las niñas y los niños yemeníes están sufriendo consecuencias como no tener acceso a los servicios básicos porque los sistemas de agua y saneamiento están colapsados. Igualmente, los centros de salud y las escuelas están cerradas.

De igual forma, la población hace frente a una de las peores crisis alimentarias del mundo y a uno de los peores brotes de cólera en las últimas décadas.

La labor de UNICEF

UNICEF sigue trabajando para atender a los niños y sus familias que se encuentran en una situación más vulnerable. Por tanto, hay que actuar de forma muy concreta y atendiendo a las necesidades más básicas. En 2018 se desplegaron 750 equipos de respuesta rápida para atender los casos sospechosos de cólera, alcanzando a 9 millones de personas. Además, 5 millones de niños tuvieron de nuevo acceso a agua potable así como a medidas de higiene básicas y las entidades locales cuentan con el apoyo de UNICEF para la gestión y tratamiento de aguas residuales. 4,8 millones de personas se beneficiaron de esta acción.

Con respecto a los niños y niñas supervivientes de violencia, malos tratos o abuso, UNICEF les proporciona atención médica y psicológica. Asimismo, promueve la reunificación familiar y más de 781.000 niños y cuidadores reciben apoyo psicosocial. En el caso de amputaciones, se consiguen prótesis, en el caso concreto de Yemen para 102 niños y niñas, y dispositivos de apoyo para niños y niñas con discapacidades (por ejemplo muletas o sillas de ruedas) para 213 niños y niñas.

Por último, pero no menos importante, UNICEF sigue firme en su apuesta por la educación y ha conseguido escolarizar a más de 204.000 niños y niñas a través de la rehabilitación de 18 escuelas dañadas. También se ha proporcionado material escolar para más de 41.000 niños y niñas y se ha formado a más de 4.000 profesores y trabajadores sociales sobre cómo realizar el apoyo psicosocial. Esta acción benefició a más de 13,000 niños y niñas.

Hambre y enfermedad en Yemen
© UNICEF/Clarke para UNOCHA

Desde UNICEF se continúa pidiendo a todas las partes implicadas en conflicto un acceso sostenido e incondicional para todos las niñas y niños de Yemen. La falta de alimentos, agua, atención médica y refugio, son ahora mismo desesperadas, y donde las distribuciones de ayuda humanitaria son solo una solución temporal. Epidemia de cólera: Yemen está atravesando uno de los peores brotes de cólera desde abril del 2017. De hecho, en 2018 hubo más de 360.000 casos sospechosos de cólera y casi 500 muertes asociadas a esta enfermedad. Hay que alertar de que casi el 30% de los casos son niños menores de 5 años. Enfermedades como la diarrea, la diarrea, la difteria y el sarampión han hecho su aparición también en Yemen, que se suman a la desnutrición y a la falta de atención médica, siendo sus consecuencias para la salud de niños y niñas, nefastas. Del mismo modo, Yemen fue declarado libre de polio sin embargo, ahora mismo hay que redoblar los esfuerzos en inmunización en medio de la crisis actual para evitar que reaparezca. Del mismo modo, se ha facilitado el transporte de las vacunas. A toda esta dramática situación hay que añadir que los servicios sanitarios están bajo mínimos. La mitad de los hospitales están cerrados y el personal sanitario lleva varios años sin percibir su salario, por lo que el acceso a los servicios de salud de la población afectada es muy limitado. Desnutrición: Todo esto va unido a la terrible crisis alimentaria que está viviendo Yemen con 18,5 millones de personas que viven en situación de inseguridad alimentaria. De estos, casi 10 millones sufren de hambre extrema. Unos 230 distritos (de un total de 333) están en riesgo de que se declare una hambruna. Se estima que unos 2 millones de niños menores de 5 años tienen desnutrición aguda, de los que 360.000 niños la sufren en su estado más grave.

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