Palacio de Congresos de Plasencia. Alonso Torres.

Reflexiones de un tenor
Alonso Torres

Me importa una higa que el tío promotor del concierto tenga muchos contactos con La Junta, una mierda me importa que sea un listillo y vaya de moderno.todo.lo.sabe porque no es asina (y a los hechos me remito), me importa un mojón que el tío haya vendido (y le hayan comprado) una historia que no es suya dejando al primigenio “inventor” del asunto fuera del equipo, todo lo relacionado con él me importa bien poco, y no te digo ya el director gerente de la nave espacial donde se celebró el evento musical, el director de la orquesta que mezcló churras con merinas, y el Boss (me importará a mí lo que diga El Curato), porque el otro día demostró, el promotor musicá, que no tenía, de estética y concepto del espectáculo, ni idea, ni-pu-ta-i-de-a.

Durante el camino, Paco Lobo y yo volvimos a hablar de experiencias y olvidos

Nos fuimos a la Perla del Jerte, Plasencia, Paco Lobo y un servidor a ver y a escuchar un concierto de Los Inlavables con la Orquesta de Extremadura, un homenaje a Elvis (El Único Rey) Presley. Gene García, el cantante de dicha banda brutal, si fuera nacido no ya en Alabama, sino en cualquier otro punto de este país, sería alguien que provocaría peregrinajes, de veras que sí, perooooooo, pero esto es el Lejano Oeste Peninsulá y ni nosotros mismos nos tomamos en serio, y es que el ambiente (y no me refiero al sexual, sino al cultural, al de la promoción cultural) es patético, tanto por la ética de los contratados y como por la de los contratantes, of course, que entre todos la mataron y ella sola se murió. Durante el camino, Paco Lobo y yo volvimos a hablar de experiencias (risas) y olvidos (más risas).

Cuando se mezcla un grupo de rock&roll, o rhythm&blues con una orquesta sinfónica, lo que espero es que la orquesta sea mantequilla y el grupo un cuchillo ardiente y cortante que vaya haciendo estragos, y eso no se logró hasta las últimas canciones (a partir de Suspicius Mind) y los bises, una pena, y es que todo sonó como un bloque. El sitio, el palacio de congresos de Plasencia (un solo cartel indicando dónde estaba, y además, pequeñito), una nave espacial que hipotéticamente es un cañón para el sonido, pero no (¡con lo que ha costao!), y además, ahora, hay que como dicen, “dotarlo de contenido” y llenarlo (o no, porque como la pólvora es pólvora real, pues eso, que todo sea deficitario). Me encantó ir con quien fui y me encantaron Los Inlavables y el coro de voces (dos femeninas y una masculina)… y la Orquesta de Extremadura, bueno, pues se divirtió haciendo algo diferente a lo suyo pero sonando como siempre.

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