Matias Escalera González y Lucía García
Matías Escalera y Lucía García. Fusilados en 1937

El 25 de diciembre de 1937, la noche de Navidad, se convirtió en una noche terrorífica en Cáceres. Los tiros sonaban debido a los tristemente famosos, fusilamientos de Navidad.

Fue en esta fecha cuando se puso en marcha uno de los Tribunales de Urgencia en la provincia con el fin de juzgar a un buen número de detenidos que guardaban relación con el supuesto complot marxista capitaneado por el líder comunista Máximo Calvo, máximo responsable del Partido Comunista de España en la provincia cacereña durante los meses del gobierno del Frente Popular (febrero/julio de 1936).

Según la documentación oficial franquista, según explica la doctora en historia Candela Chávez en ‘Las trágicas navidades de 1937: detenciones, consejos de guerra y muerte’ del libro o ‘Los reclusos de Franco’, este dirigente había organizado una conspiración marxista en la zona cacereña. De esta manera, las fuerzas nacionales pusieron en marcha un operativo para detenerlo y, “en paralelo a la versión oficial, llevar a cabo una de las mayores acciones represivas en la provincia durante la guerra”, detalla Candela Chávez.

Según Pepe Hinojosa, historiador y vicepresidente de la Asociación Memorial del Cementerio de Cáceres (AMECECA), este supuesto complot que “no existió porque no aparece en ningún documento”, pero permitió a Ricardo de Rada, un militar “duro” máxima autoridad militar franquista, “desatar una importante represión en la ciudad de Cáceres y en los pueblos cercanos”. Andrés Saliquet, general jefe del Ejército del Centro franquista, participó activamente en esta acción, que supuso el asesinato de 196 personas en menos de un mes.

“Lo que hay es una excusa para hacer una acción represiva en una provincia que está en la retaguardia esté atemorizada porque sí se está colaborando con los comandos guerrilleros”, afirma Hinojosa.

Máximo Calvo
La noche del 27 diciembre de 1937, Máximo fue localizado en las inmediaciones de Almoharín. Se organizó un dispositivo compuesto por guardias civiles, guardas jurados y falangistas. Se lo localizó en un sitio denominado ‘El Postuero’ y Calvo murió en el intercambio de disparos. Se interceptó también la documentación que portaba y este hecho provocó la detención de todos los que aparecían en la misma. Cualquiera que hubiera tenido relación con el líder comunista sería castigado.

Arrestos y fusilamientos

El 24 de diciembre empezaron las detenciones, antes de abatir a Calvo y según Hinojosa “no podían estar implicados en ese supuesto complot”. El 25 de diciembre a las 17:30 horas comienzan los fusilamientos “en el campo de tiro de pistola del cuartel donde estaba asentado el regimiento de infantería Argel 27”. Ese día murieron 34 personas, la mayoría de ellos (28) ya habían sido juzgados y condenados a muerte.

La gran mayoría eran dirigentes de organizaciones afines al Frente Popular y responsables de instituciones republicanas, como Ramón González Cid, presidente de la Diputación y el alcalde, Antonio Canales. También había varios alcaldes y dirigentes de izquierdas de varios pueblos cacereños así como ferroviarios afiliados a la UGT, que formaron parte del comité de huelga del 19 de julio de 1936.

En los días posteriores, se fusila a los “cómplices del complot”: los 40 militares (4 cabos y 36 soldados) del ejército franquista pero que tenían ideología republicana antes del 18 de julio de 1936 (entre ellos 20 vecinos de la provincia de Valladolid) y que estaban recibiendo instrucción militar para marchar al frente; un grupo de mineros (16) de Aldea Moret que fueron ejecutados el 5 de enero de 1938.

También a 47 vecinos de Cáceres, afiliados a partidos de izquierda o a la UGT. 10 vecinos de Malpartida de Cáceres y el caso de Navas del Madroño, en el que perecieron 54 personas el 15 de enero de 1938. En definitiva 196 personas, 182 hombres y 14 mujeres, que fueron asesinados en menos de un mes (del 25 de diciembre de 1937 al 21 de enero de 1938).

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