Emilia Guijarro. Apuesta por ti.

Lunes de papel
Emilia Guijarro

Mientras escribo estas líneas, un famoso actor me invita desde el televisor a que juegue, a que apueste para conseguir dinero. Dentro de un rato será un jugador de fútbol o un tenista el que me haga otra invitación similar, siempre con el señuelo del dinero fácil. Y así un día tras otro. Yo sé que no soy la destinataria de esos mensajes, que su objetivo es el público joven.

Pero no solo desde las redes sociales se incita al juego, sino también desde las salas de apuestas que en los últimos años han proliferado en todos los rincones del país. Basta pasear por cualquier barrio de cualquier ciudad para ver su crecimiento imparable.
Hagan ustedes una prueba y utilicen Google y tecleen el nombre de cualquiera de las empresas que se dedican al lucrativo negocio del juego y verá como aparecen miles.

Es evidente que estas actividades preocupan a la población, y la lucha contra las adiciones de los jóvenes viene de lejos

El crecimiento de esta publicidad nos obliga a una permanente labor de educación y vigilancia. Pero ¿cómo luchar contra estos gigantes que están dispuestos a invertir cantidades ingentes de dinero para que nadie les arrebate sus codiciadas piezas?
Es un combate desigual, de David contra Goliat. Buscan a jóvenes poco formados, obreros en paro, población vulnerable y en riesgo.

La Junta de Extremadura ha dado un paso adelante y ha presentado un ambicioso Plan de Adicciones, centrado en los datos que nos ofrece la realidad extremeña, porque el problema del juego y el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias se ha convertido en un problema de salud pública. Influye notablemente en muchas situaciones de la vida diaria, pero especialmente en la cifra de accidentes de tráfico En este plan de adicciones se aborda el problema con perspectiva de género porque aunque el juego y el consumo de sustancias afecta fundamentalmente a los jóvenes, se nota un paulatino incremento entre las mujeres jóvenes.

No son solo las administraciones las que están preocupadas, la sociedad civil empieza a darse cuenta del peligro que se esconde en esas promociones que se esconden en las pantallas de los terminales.
Es evidente que estas actividades preocupan a la población, y la lucha contra las adiciones de los jóvenes viene de lejos, pero nunca han sido tan desiguales los recursos. A pesar de ello hay que seguir insistiendo desde todos los ángulos posibles a través de herramientas formativas a profesionales y familias. Nos va en ello el futuro de muchos jóvenes. Por ello deseamos que el Plan contra las Adicciones en Extremadura de sus frutos, y que la prohibición de la publicidad del juego sea pronto una realidad.


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