UNICEF y la Unión Europea instan a los países a dar prioridad a las escuelas
Niños lavándose las manos antes de ir al comedor escolar en Los Vados, Guatemala. Esta escuela es beneficiaria de un Programa de Alimentación Escolar y se basa en el Programa de Cooperación Regional FAO-Brasil y Cooperación Sur-Sur. Pep Bonet/NOOR for FAO.

Dado que las escuelas permanecen cerradas para la mitad de los estudiantes del mundo debido a la pandemia COVID-19, lanzamos un S.O.S. instando a los países a priorizar las escuelas en sus planes de reapertura.
La pandemia ha dejado al descubierto y exacerbado las profundas desigualdades en el acceso a las escuelas, el aprendizaje de calidad y la conectividad digital. También ha puesto de manifiesto las debilidades de nuestros sistemas educativos, incluido el acceso inadecuado al agua y el saneamiento, y la falta de preparación para afrontar crisis.
En el pico del confinamiento por COVID-19, las escuelas fueron cerradas para más del 90% de la población estudiantil del mundo, dejando al menos un tercio de estos niños completamente privados de su educación. Hoy, 875 millones de estudiantes siguen afectados. Las consecuencias para su educación, protección y bienestar no pueden subestimarse.
Cuando los niños no reciben educación, corren mayores riesgos de explotación, violencia, abuso y negligencia. Los niños de familias vulnerables enfrentan la doble carga de perder su educación y perder la seguridad que la escuela les brinda. Las niñas corren un mayor riesgo de contraer matrimonio precoz y forzado y de embarazos precoces.
La UE apoya el llamamiento del Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, para que los países den prioridad a la educación, la alimentación, la salud y la seguridad de los niños en medio de la pandemia de COVID-19. Junto con el Grupo de Países de América Latina y el Caribe y el Grupo de Amigos de Los niños y los ODS, la UE, ha realizado una declaración de apoyo a este llamamiento.
Los niños con niveles de educación más bajos tienen menos probabilidades de romper el ciclo de la pobreza. Sabemos por datos recientes que otros 150 millones de niños podrían verse sumidos en la pobreza debido al COVID-19. En julio, el Banco Mundial estimó una pérdida de 10 billones de dólares en ingresos globales debido al curso escolar que los niños ya han perdido, destacando que la pérdida económica se extenderá mucho más allá de las familias. Por lo tanto, los gobiernos deben dar prioridad a sus niños y niñas, futuros generadores de ingresos, en todas las decisiones de reapertura, y proteger y priorizar la inversión en educación.
Mantener las escuelas cerradas debería ser el último recurso. La decisión de cerrar escuelas debe ser temporal y estar acompañada de planes para que todos los niños accedan al aprendizaje en remoto y puedan continuar sus estudios de la mejor forma posible, sin interrupciones.
Los niños y los jóvenes que se encuentran en las situaciones más vulnerables en todos los países -los que viven en la pobreza o en países en conflicto, los de grupos étnicos minoritarios, los que tienen discapacidad y los niños desplazados internos o refugiados-, están pagando el precio más alto del cierre de escuelas, ya que sufren de un modo más profundo la privación y se hace más profunda la brecha que les separa de sus compañeros. Al priorizar a los niños más vulnerables, podemos reducir la desigualdad educativa y asegurarnos de que todos los niños aprendan los conocimientos y las habilidades que necesitan para el desarrollo de sus vidas.
El acceso a una educación de calidad para los niños es vital para su desarrollo como ciudadanos comprometidos y responsables. La educación es una preparación esencial para la vida y el trabajo. Educación significa empoderamiento; ayuda a abordar las desigualdades y contribuye a sociedades más pacíficas. Invertir en los niños y su educación es invertir en nuestro futuro.
Incluso antes de COVID-19, el mundo ya se enfrentaba a una crisis de aprendizaje, con más de la mitad de los niños de 10 años de los países de ingresos bajos a medianos incapaces de leer una historia sencilla. Millones de adolescentes no están aprendiendo las habilidades digitales, empresariales y laborales que les prepararán para el futuro y para desempeñar un papel activo en sus comunidades.
El conocimiento popular de que cada crisis supone una oportunidad, nunca ha sido más oportuno para garantizar la educación de los niños en todo el mundo. Tenemos una oportunidad única en esta generación para reabrir escuelas en mejores condiciones y para reimaginar el aprendizaje, de modo que todos los niños adquieran las habilidades que necesitan para tener éxito en la vida, en la escuela y en el mundo laboral.
La Unión Europea permanecerá en la vanguardia para apoyar la educación en todo el mundo. También es el principal donante internacional en lo que respecta a la manutención infantil. La crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto las desigualdades de nuestras sociedades, también dentro de la Unión. Con NextGenerationEU, la UE está tomando medidas concretas para abordar estos desafíos. La UE está reforzando su apoyo a la educación digital, a la vez que trabaja para reforzar el apoyo y la protección a los niños más vulnerables en su próxima Estrategia Integral de la UE sobre los Derechos del Niño y la Garantía del Niño. Sus políticas internas y externas continuarán reflejando el interés superior del niño y garantizarán que todos los niños tengan un comienzo igual en la vida y tengan recursos para ser resilientes ante la adversidad, como la pandemia de COVID-19.

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