Del cielo al miedo. José A. Secas
El miedo, la fuerza que se enfrenta al amor, el origen y el resumen de todo lo negativo que rodea y absorbe al ser humano y a sus circunstancias, se hace presente en la vida actual de una manera terrible que solo podemos superar desde nuestro ser consciente, profundo y amoroso. Estos tiempos de pandemia mundial, han sacado a relucir la parte más temerosa, temida y temible del ser humano. La vileza, el egoísmo, la agresión, la opresión, la manipulación, la cobardía… todas ellas, son manifestaciones del miedo. Miedo a lo desconocido, al dolor, a las pérdidas, al semejante, a la muerte, al desamor… Somos tan vulnerables y tan unitarios -somos parte de un todo- que el contagio está a la orden del día. En la pugna que el miedo y el amor mantienen por ir acercándose hacia este último, en el camino de la evolución del ser humano, vivimos una etapa de crisis que, sin duda, nos hará más fuertes, aunque, entre tanto, el camino se llene de cadáveres. La conclusión es simple y mil veces repetida: vivamos el presente (con amor consciente) y rechacemos los miedos. Esa es la receta que nos acerca a la felicidad (y a la normalidad).
 
El evento Plena Moon nació el año pasado y, para su  organizador y promotor, supuso el encontrar su razón de ser. Aúna su pasión por la música, la literatura, las artes y las relaciones humanas, con su experiencia como promotor, productor y organizador. A esto, se suman los relevantes matices y valores de: sostenibilidad, colaboración, y su ascendente universal y, casi, espiritual. El año pasado, con mucho trabajo e ilusión, y la implicación generosa de artistas, organizadores, patrocinadores y otros tantos colaboradores y personas sensibles que aportaron su arte, su tiempo y sus recursos; conseguimos hacerlo realidad. Este año ha sido imposible. Podemos justificarlo, desde marzo que comenzó el cataclismo, con la evolución de la pandemia y sus muchas circunstancias pero, ahora, tras medio año de ausencias culturales y sociales, después de tanto aprender a cuidar y a cuidarnos y con la necesidad de volver a una normalidad que toque de cerca el arte, la cultura, las personas y el universo, nos resulta doloroso y frustrante que tengamos que renunciar, otra vez, al evento real y en directo, y volvamos al #plenamoon1deoctubre en las redes sociales. Y con esto, conectamos con el miedo.
 
Nota: el proyecto para la realización de los eventos de Plena Moon (seis ediciones en la temporada estival del 2020) se presentó en el mes de febrero (antes del estado de alarma). Aunque no hubo respuesta oficial (con todo el lío…), evidentemente, se anularon las ediciones de abril y mayo. También se suspendió la edición de junio, pese a haber presentado un proyecto modificado y atendiendo a los protocolos de seguridad y prevención. El esperado estreno en julio se hundió bajo el lodo de todos los miedos acumulados que impidieron, de nuevo, que se llevara a cabo el evento. Ante tal sobredosis de impedimentos, dejamos a un lado las aspiraciones para agosto y septiembre. El verano vacacionable, pasó. El pasado día 4 de septiembre se presentó (en forma) un proyecto cerrado y concreto, y aún no ha llegado la ansiada respuesta (a tres días del 1 de octubre). Todo seguro, todo burocrático, todo legal. Los que tienen que hablar, no hablan. Los que tienen que tomar decisiones, no las toman. La cosa consiste en echar balones fuera, justificarse con palabrería hueca y excusas vanas o, directamente, mirar para otro lado y dejar que todo se caiga por tu propio peso. Ese charco amarillento bajo los pies y ese olor a mierda que te rodea, debe ser porque tienes miedo, ¿verdad?. Anda, tira…, que esta vez no vas a salir en la foto.

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