Suárez Illana. Clorinda Powers

Mi ojito derecho
Clorinda Power

Dice un amigo que de las cosas hay que ocuparse, no preocuparse. Si lo piensas, esa diferencia de tres letras es la distancia que hay entre una vida apacible y todo lo demás. No digo que ocuparte de un cáncer de mama no genere preocupación. Me refiero más bien a ocuparte de conseguir cita para una mamografía y así averiguar si ese bultito que te ha salido en el pecho pudiera ser algo más.

Yo no sigo esta filosofía de vida por una razón muy simple: soy gilipollas. He de decir que la gente que “se ocupa” siempre me ha parecido más fría. Pero también más inteligente. Y a mí la inteligencia siempre me ha dado envidia. Y si encima tiene un piso en herencia, ya ni te cuento.

Pues ya me diréis si de Suárez Illana hay que ocuparse o preocuparse

Lo peor que tiene preocuparse no es dormir poco o tener mal carácter, que ya es bastante malo. Lo peor es que cuando el motivo de tu preocupación se resuelve (positiva o negativamente), tu cerebro ya está tan acostumbrado a elucubrar teorías loquísimas acerca de todos los desastres que te pueden acontecer, que no tardará ni un día en buscar un motivo nuevo del preocuparse. Y si no existe, pues lo fabrica. Y de verdad que no estoy hablando de ninguna enfermedad mental, solo estoy describiendo a la arquitecta de tu oficina. A la presidenta de tu comunidad de vecinos, a la que te hace las cejas, a Soraya.

Ellos también se preocupan, pero como ya disfrutan de un montón de privilegios por ser hombres, me niego a ocuparme de ellos en esta columna.

Casi se me olvida, ¿habéis oído lo que ha dicho Suárez Illana sobre unos neandertales que matan niños en Nueva York? Algo así era. Suárez Illana es un nombre muy evocador. A mí me suena a señor con armadura que irrumpe con su caballo en la casa del herrero y le arrebata a su esposa por derecho de pernada. Pues ya me diréis si de Suárez Illana hay que ocuparse o preocuparse. Que paséis buena semana.

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