Batalla de San Jorge. Vicente Rodríguez Lázaro

Minimalismos
Vicente Rodríguez Lázaro

(San Jorge y el dragón)

Congelado en la hornacina, el santo capadocio cercena la garganta de la bestia enfurecida. Apaga el fuego del mal forjado en sus entrañas. Montado en su caballo recorre los espacios donde las sombras y el silencio conviven hermanados en el mágico fulgor de las torres, iglesias y palacios, ejerciendo de firme protector sobre la recia epidermis forjada en piedra por el tiempo.

Finaliza su andadura, su vigilancia fiel cuando el amanecer comienza a despertar, retornando a la quietud en el suave privilegio de la plaza que recibe su nombre y reteniendo al dragón a los pies de su montura nos transmite un mensaje de continua protección a lo largo de los siglos.

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