Jose-Antonio-Bravo

Será la última de las cenas clandestinas, que cerrará el año gastronómico que ha llevado a Cáceres a convertirse en capital de los fogones. José A. Bravo, del catering San Jorge, es el chef encargado de cocinar esa última cena, el 11 de diciembre, en un espacio, como siempre, desconocido para los comensales.

¿Cómo ha resultado el ‘experimento’ de las cenas clandestinas?
Ha sido muy positivo y la impresión que se han llevado los asistentes en todas las cenas ha sido muy buena. De hecho, la afluencia de comensales ha ido en aumento cada mes, por lo que está claro que el boca-oreja ha funcionado muy bien por la satisfacción. La expectativa la crea el chef que realiza la cena, pero realmente las personas que vienen acuden con ganas de experimentar una cena diferente a cualquier otra. Es una oportunidad única; en espacios singulares.

Creo que hay lista de esperar…
Sí. Estamos buscando un espacio amplio y curioso para poder incluir al mayor número de comensales en esta última cena de la capitalidad gastronómica. La cena de Claudio Vidal, que fue en el Embarcadero, congregó a 200 comensales. Ahora llevamos cerca de 150 y hemos tenido que para ahí, de momento.

Y cómo se va a cerrar este invento…
Tengo el listón muy alto, la verdad. Porque al ser la última ya se han realizado tantos platos diferentes, que es difícil ofrecer algo diferente. Estoy perfilando los matices, para ofrecer, por ejemplo, carne de canguro. Algún rape o merluza rellena también tengo preparado y, por supuesto, productos de la tierra y de temporada.

Dado que para esa fecha ya estamos inmersos en el periodo navideño, ¿habrá algún guiño navideño?
Sí, algo tengo preparado. Pero no puedo desvelar nada.

¿Ha habido ilusión en el gremio hostelero con la capitalidad gastronómica?
Sin duda. Ha sido un acicate para la ciudad, que no estaba tan desarrollada como otros lugares que han ostentado esa capitalidad, como Vitoria. Pero las cosas han cambiado mucho en Extremadura a nivel culinario. El gremio se ha movido mucho y en Cáceres, en general, la calidad gastronómica ha aumentado mucho en los últimos años. La hostelería, a nivel profesional, se ha puesto las pilas. Ahora contamos con muchos jóvenes que salen de las escuelas de cocina, muy bien formados y con ganas de experimentar. Las cenas clandestinas también ha supuesto una simbiosis para el gremio, que pocas veces trabaja conjuntamente como ha sido el caso.

¿Qué destacas de nuestra gastronomía?
Todo ha evolucionado muchísimo. Hace 10 años no teníamos ni la mitad de restaurantes que hay ahora. Y encima es que son buenos. En Cáceres se tapea y se come estupendamente. En Badajoz también. Extremadura ofrece ese atractivo. En cuanto a las materias primas, contamos con unos ibéricos que nos sitúan a la cabeza de España, con un recetario que va creciendo cada año.

Eduardo Villanueva /

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