Salida de Franco Del Valle de los Caídos

Con ánimo de discrepar
Víctor Casco

Es una gran noticia que el Tribunal Supremo, por unanimidad y de manera contundente, haya dictado que sacar a la momia del dictador Franco del “Valle de los Caídos” es conforme a la ley y no vulnera ninguna disposición.

Una democracIa no puede permitirse mantener un monumento faraónico donde se rinda culto y homenaje a un dictador, a un general que se levantó en armas contra el gobierno de este país, provocó una guerra civil, ordenó el genocidio de los republicanos y suprimió las libertades y la Constitución del pueblo español para imponer una dictadura militar y un gobierno unipersonal. Se ha dicho, y es verdad, que el militar golpista Francisco Franco acumuló en su persona más poder que el mismísimo rey Felipe II, quien estaba limitado por los derechos tradicionales de su Reino.

Que hoy la familia del dictador, enriquecida gracias a la rapiña del régimen, hable del respeto “a su abuelo” es el colmo del cinismo

Fueron 40 años de prolongada dictadura. Los vencidos fueron eliminados y sus familias, humilladas. No pudieron recuperar los cuerpos de los asesinados, miles de los cuáles todavía están en cunetas y fosas anónimas. Incluso se llegó a llevar cientos de estos cuerpos al Valle de los Caídos, sin que sus familiares pudieran opinar nada, y donde quedaron enterrados junto a sus asesinos. Que hoy la familia del dictador, enriquecida gracias a la rapiña del régimen, hable del respeto “a su abuelo” es el colmo del cinismo.

Los Franco apelan que son la única familia que no puede decidir donde enterrar a su familiar. Pues miren, va a ser que no. Ninguna familia puede decidir enterrar a un familiar fallecido donde quiera. Puede optar por enterrarlos en un cementerio, el que quiera. Pero no “donde quiera”. Si yo dejase escrito que quiero reposar debajo de la Plaza Mayor de Cáceres, se me negará.

Y Franco no reposa en un cementerio donde fuera llevado por su familia a un nicho que pagase dicha. familia. Reposa en un Mausoleo levantado por los esclavos del franquismo, sufragado por el Estado, que destina ingentes cantidades al mismo y corre con todos los gastos. Por esa misma razón, el Estado puede decidir sacar ese cadáver y llevarlo a otro sitio. Yo preferiría que al mar, arrojado sin mayores contemplaciones aún a riesgo de contaminar todavía más nuestras aguas, pero el Estado, menos vengativo que yo (afortunadamente) lo enterrará junto a la mujer del dictador, en un panteón, en el Palacio de El Pardo. Donde, eso sí, no seguirá recibiendo homenajes de enaltecimiento.

Sea así. ¡Franco, por fin sales!

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