Defensa de la Educación Pública Extremeña (DEPEX)
Concentración del Movimiento por la Educación Pública en Extremadura en Mérida.

¿Cómo surge el movimiento por la ‘Defensa de la Educación Pública Extremeña’ (DEPEX)?

El movimiento surge de forma espontánea, impulsado por el descontento generalizado del colectivo docente ante la pésima gestión de la Administración durante el último trimestre. Las redes sociales (Telegram, Facebook, Twitter…) han hecho posible que en poco tiempo este movimiento tenga cada vez más presencia y visibilidad y que sus demandas y reivindicaciones estén siendo secundadas por los distintos colectivos que forman parte de la comunidad educativa.

¿Cuáles son vuestras necesidades a la hora de dar clase de forma presencial?

Son muchas y variadas, como lo es nuestro alumnado. Estamos enseñando y educando no sólo a futuros profesionales, sino también a los próximos ciudadanos y ciudadanas de nuestra región. Es fundamental, en este sentido, que la ratio de las aulas (número de alumnos/as por profesor/a) disminuya para garantizar un correcto proceso de enseñanza-aprendizaje y una adecuada atención a la diversidad. Por otra parte, hemos de aclarar que nuestro trabajo no se reduce a las horas lectivas o de docencia directa. A estas hay que sumarle las horas de planificación, reuniones de coordinación, tutorías, atención a padres, evaluaciones, claustros, preparación de actividades complementarias y extraescolares, guardias… sin olvidar los cursos de formación.

¿Y durante el confinamiento?

A las ya existentes se han venido a sumar nuevas necesidades a las que hemos tenido que hacer frente de la noche a la mañana. Ha sido necesario readaptar nuestras programaciones de aula a un modelo de enseñanza online con todas las dificultades que esto conlleva, especialmente en Primaria, donde el grado de autonomía de nuestros alumnos y alumnas es menor y se necesita la supervisión y la colaboración de las familias, especialmente de las madres, a las que reconocemos desde aquí su gran esfuerzo para la conciliación laboral y familiar. Por otra parte, hemos tenido que asegurarnos de que nuestro alumnado contaba con los recursos necesarios (acceso a internet, equipos informáticos, conocimientos básicos…) para poder adaptarse a la nueva situación. Obviamente, gran parte del profesorado ha tenido que formarse en tiempo récord en el uso y aprovechamiento de distintas plataformas digitales. Además, hemos visto incrementado nuestro horario laboral más allá del “oficial” para atender de la mejor forma posible a nuestro alumnado y que nadie quedara fuera del nuevo escenario de enseñanza virtual.

Especial mención merecen aquí las dificultades que ha supuesto en muchos colegios la organización en el reparto alimentario en aquellos centros que contaban con comedores ante la ineficacia de la Administración. Este ha sido un problema añadido al de hacerles llegar a muchas familias los recursos digitales de los que carecían.

¿Cómo ha sido trabajar con el alumnado con algún tipo de discapacidad o que sufre abusos en este tiempo?

Mucho más difícil porque este alumnado es el eslabón más débil de la cadena y necesita sentir de cerca el apoyo de sus profesores y profesoras. Está bien saber que hay alguien detrás de la pantalla, pero la enseñanza virtual nunca podrá sustituir la interacción viva y directa que se establece entre quien enseña y quien aprende y ninguna interfaz tendrá el mismo efecto que el mirar a los ojos a cada uno de tus alumnas y alumnos para resolverle sus dudas y transmitirles confianza y seguridad. Para este alumnado esto es algo más que esencial.

¿Cómo se puede explicar entonces el recorte en la plantilla de docentes?

Sin más, no se entiende y esa contradicción es justamente uno de los motivos que ha hecho surgir este movimiento. Cuando es más necesario que nunca aumentar la plantilla, no puede anunciarse una reducción amparándose en unos datos que son fácilmente refutables. Llevamos sufriendo recortes de plantillas en la Educación Pública desde hace más de cinco años y eso acarrea graves e irreversibles consecuencias en la calidad de esta y especialmente en el ámbito rural, tan importante en una región como la nuestra.

De cara al curso que viene ¿cómo se plantean las ratios de alumnado?

De llevarse a cabo las medidas anunciadas, la consecuencia inmediata será el aumento de alumnos y alumnas por clase, sobre todo, en aquellos núcleos poblaciones en los que ya está por encima de la media. Si un profesor o profesora tiene que atender a treinta alumnos por clase, la atención individualiza es un objetivo muy difícil de conseguir. Por otra parte, a esto hay que sumarle el riesgo que para la salud entraña el hacinamiento de alumnos/as por aula. Es decir, no sólo está en juego la calidad de la enseñanza, sino también una cuestión de Salud Pública ante un posible rebrote por COVID-19.

¿Es por esto que los sindicatos, en consenso, se levantaron de la mesa de negociación?

Nuestro movimiento no puede hablar por los sindicatos. Somos docentes a pie del aula y conocemos de primera mano cuáles son las necesidades y las dificultades a las que se tiene que enfrentar el docente cada vez que pisa una clase con más de 25 alumnos/as. Estamos desvinculados de toda afiliación a partidos políticos y del movimiento sindical, pero reconocemos su papel como agentes sociales y como interlocutores en las mesas de negociación. Ahora bien, es necesario tener en cuenta que este movimiento surge en parte porque muchos de sus afiliados y afiliadas están en desacuerdo con sus últimas actuaciones. Es decir, no se sienten representados por los sindicatos a los que pertenecen.

¿Qué soluciones proponéis?

Nuestras líneas programáticas más inmediatas están perfectamente delimitadas: ampliación de plantillas, reducción de ratios (número de alumnos/as por aula) y atención a la diversidad. Nuestra apuesta es por la calidad de la Enseñanza Pública y esto pasa por una correcta gestión de los recursos y, sobre todo, porque los docentes tengamos voz en las medidas que se toman por parte de la Administración.

Por último, ¿por qué es necesario que la ciudadanía se sume a un movimiento por la educación pública?

Porque en una región como Extremadura nuestro principal potencial es el humano, nuestros niños y niñas, nuestros y nuestras jóvenes. Porque la Educación Pública es uno los pilares fundamentales de toda sociedad democrática. Porque es el único instrumento para conseguir la igualdad y el progreso social. Porque la ciudadanía quiere que sus impuestos reviertan en su beneficio y mejora. Y porque nada hay más importante que la educación y la formación de los futuros extremeños y extremeñas.

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