Orquesta de Extremadura

Reflexiones de un tenor
Alonso torres

La Orquesta de Extremadura es un preferente (y desearía que también fuera un referente peroooooo) cultural para los diferentes gobiernos de Extremadura, y me parece genial y maravilloso que esto sea así, porque la música “reservata”, como la denominó Baricco (no por estar reservada a una elite, sino por ser la que nos conduce hacia nuestro interior, ¿einh?), digo, que la música clásica, frente a la música “popular”, desgraciadamente, no tiene nada que hacer, y no tiene nada que hacer porque no hay el suficiente proselitismo para con ella, porque no se prodiga en radios y televisiones generalistas ni se la saca del cubo blanco de los recintos acotados (salas de conciertos), y es más fácil (perdón.perdón.perdón) escuchar a Sinatra o a los Stones que a Sibelius (y eso que el finés es altísimamente comprensible y escuchable –no hablo aquí de la música clásica contemporánea, que ni está ni se la espera, para no hacer más sangre-), ni intento comparar a Mozart (que solo buscaba la belleza) con Daddy Yanky, no, no lo pretendo, pero si a la música reservata, a la clásica, no se la empuja, no se la muestra más, si a las chicas y a los chicos de los centros de estudio (colegios, institutos y universidades) esa música se les hace extraña, lejana y rara, no les llegará nunca y estará abocada a ser el reducto de un@s cuant@s.

Ahora bien, si la Orquesta de Extremadura es mimada y cuidada (¡como debe ser!), si la Orquesta de Extremadura debe salir más a los pueblos, a las plazas, a los centros de estudio (proselitismo, propaganda, marketing; eso pienso y siento yo), ¿por qué en Badajoz habrá la próxima temporada 14 conciertos de abono y en Cáceres 8?, y se me podrá decir, “¡hombre, porque en Badajoz va más peña!, ¡chico, porque Badajoz es más grande!”. ¡Y una polla!, contesto yo, la Orquesta de Extremadura es deficitaria tanto en Badajoz como en Cáceres, o sea, la Orquesta de Extremadura está ampliamente subvencionada porque solo con las entradas y los abonos no existiría; así pues, no entiendo ese agravio comparativo (¿y cuántas veces toca en Mérida, en Don Benito, en Villanueva, en Zafra, en Navalmoral, en Plasencia, en Jarandilla, en Jaraíz, en Guadalupe?, ¿y cuántas veces toca para la población haciéndose publicidad ella misma en pueblinos o en plazas públicas?, jeje, <<una o ninguna>>, como dice el chiste).

Y lo del coro de la Oex, que no existe, es de traca, solo diré (no tengo más espacio físico para explayarme) que para cantar con la Oex, como integrante del coro, hay que “apuntarse” a una asociación que no depende de las instituciones públicas (una subcontrata, jijiji), pasar unas pruebas, obvio, y pagar cuota… ¡con un par!

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