12 de octubre. José a Secas
Vista del desfile terrestre en el que se pretende rendir homenaje a todos los que están luchando contra la COVID-19 organizado con motivo del Día de la Fiesta Nacional, que se celebra en la plaza de la Armería del Palacio Real con motivo del Día de la Fiesta Nacional o Día de la Hispanidad. Pool/Europa Press. Archivo.
Mi madre cuenta que el día en que nací llovía a mares. Vine al mundo muy avanzada la noche y por muy poco no nazco el día 13. Hubiera sido bastante peor, y no por motivos supersticiosos en contra del número de la mala suerte, no. El día 12 de octubre es fiesta y creo que eso es una una gran ventaja. 
 
A mediados de octubre puede pasar de todo. Recuerdo cumpleaños calurosos de membrillos atrasados y otros en los que ya se había echado el otoño encima envuelto en fríos invernales, pero el común de todos mis cumples es un precioso día otoñal con lluvia o si ella y aún con temperatura suave. Y sin trabajo y sin clases.
 
Nunca me tiraron de las orejas estando en la escuela. Mi cumpleaños pasaba desapercibido para los bromistas asilvestrados y matoncillos aprendices de primero de bulling cuando no se sabía qué era eso. Los amigos cercanos venían a casa a comer tarta de galletas y chocolate, los regalos eran humildes y sencillos y por unos momentos te sentías alguien especial con tu nombre en una canción miles de veces repetida. Luego, a jugar a la calle, como siempre. Quizás ese día con un balón de reglamento y poco más. Mi cumpleaños, como mi niñez, fue muy feliz.
 
Luego los años pasan para todos igual. Cambian los lugares, las personas y las canciones y siempre somos equis días, meses o años más jóvenes o más viejos que cualquier otro humano que nos acompañe, momentáneamente, en este paseo por la vida. Miramos atrás con nostalgia, hacia adelante con ilusión y al presente con orgullo, agradecimiento y paz. Al menos yo así contemplo mi existencia.
 
Estoy con cincuenta y todos y no me preocupa cambiar de prefijo en el 22. Veo como evolucionan las caras de todos los que me rodean del mismo modo que observo el espejo y me contemplo más sabio por viejo que por diablo. También más manchado, alopédico y arrugado. Me gusta sentirme vivo y asumo el paso del tiempo y la fugacidad de la existencia. Celebro compartirla con mis cercanos y mis íntimos y me alegro de sentir buenas vibraciones que llegan de más allá del contacto estrecho.
 
Hubo una época en la que me gustaba escribir una carta a mis amigos dando cuentas de mis avatares y devenires contando cómo me había ido el año que despedía. Me ceñía, a modo de guión, a la letra de la canción “tres cosas hay en la vida” y tras las explicaciones sobre la salud, el dinero (el trabajo) y el amor, daba gracias a Dios (o a quien proceda) por seguir vivo y poder contarlo. Si tuviera que hacerlo hoy en día me seguiría sintiendo sano física y mentalmente, contando con los achaques de la edad, seguiría siendo consciente de mis carencias para convertir en dinero mi trabajo y transmitiría el amor que vivo y disfruto en todos los sentidos y, por supuesto, haría hincapié en sentirme afortunado y agradecido por poder contarlo.
 

 

 
 
 
 
 
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También hubo etapas en las que no le daba importancia a cumplir años y trataba de ignorar el cambio de dígitos en el casillero de la edad enmascarando la singularidad de la efeméride en una pretendida rutina que impregnaba una fase de la existencia sin inquietudes contantes y sonantes. Ahora no es así. Encuentro que cumplir años nos acerca a la consciencia de la fugacidad de la vida y a la importancia del momento presente y disfruto ese día porque, para los que me quieren, soy el protagonista. La verdad es que lo tienen fácil. Pilaro, así me decían cuando era un niño. Luego, los motes familiares pasaban de la niñez a la adolescencia perdiendo su fuerza a medida que el entorno cambiaba y las personas importantes se iban sumando a la vez que se diluía su influjo en tu persona. Ahora José cumple 59 años y la vida sigue. El niño se hizo hombre y el alma grande.
 
El 12 de octubre se descubrió América y se conmemora el día de la hispanidad y se celebra la virgen del Pilar y es mi cumpleaños y si se te ha olvidado no pasa nada porque yo también me olvidé del tuyo y seguimos queriéndonos como siempre y mañana será otro día. Qué relativo es todo. Qué grande es vivir.

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