Cuentaversos Cora Ibañez

Las crónicas de Cora
Cora Ibáñez

Cuentos con valores

Este fin de semana y el anterior, hemos retrocedido en el tiempo con el corazón de un niño. Nos han contado aquellas viejas historias que se guardan en un cajón con la intención de no olvidarlas nunca, y que de vez en cuando las abuelas recogen y lanzan en forma de canciones con alguna pequeña enseñanza dentro.

Los cuentos comienzan en la época de Maricastaña, esa en la que no existe la realidad tal y como la vemos. Navegando entre las letras acompañadas de palmas y risas.

Para llegar a los más pequeños, nos han hablado en verso y repetíamos las frases con las que jugar a través de los libros maravillosos que cuentistas de todos los tiempos se han dedicado a escribir y plasmar en las páginas de la vida. Juegos y colores para redondear una hora de diversión, inmersos en un círculo infantil del que nunca debiéramos salir.

Los cuentos comienzan en la época de Maricastaña, esa en la que no existe la realidad tal y como la vemos

El halo que se respiraba olía a tizas y saltos, llevándonos sin querer, hacia ese espacio en el que todo volvía a ser luminoso, sin más tristezas que esas tan ajenas que existen en la realidad adulta. Salvaguardábamos los sueños para hacerlos más grandes, pintábamos la música con los colores del pasado y las risas nos recordaban las historias que contábamos entonces y que vuelven una y otra vez a estos juegos infantiles que se regalan de vez en cuando. Actuaciones y eventos que nos transportan más allá de la fantasía. Como los cuentacuentos de las mañanas de domingo en la Biblioteca Pública de Cáceres.

Por eso, “Las Cuentaversos” se reúnen en algunas ocasiones, para esparcir esa magia entre todas aquellas personas que no han olvidado que alguna vez no existieron los problemas en este mundo tan frío, como las mañanas de febrero y que para calentar el alma, no hay nada mejor que un recital de cuentos…

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