SANTI2

Ha estado desde el pasado verano cubriendo el tránsito de inmigrantes hacia Europa, y narrando con su objetivo el drama de la travesía marítima que viven los refugiados. En septiembre ganó el Premio Nacional de Fotoperiodismo 2015 por la imagen ‘La valla’, donde se ve a un grupo de inmigrantes subsaharianos que piden amparo encaramados en la alambrada fronteriza de Melilla.

Has pasado meses cubriendo con su cámara la crisis de los refugiados, ¿a qué conclusión has llegado con tu objetivo?
Pues que falta presión social. Se da una paradoja curiosa, porque la gente se estremece con las imágenes que están llegando (ahora) casi a diario de los refugiados, pero no se hace nada por cambiarlo. No salen a la calle para presionar al Gobierno a que cambie esta política. Hay una falta de empatía absoluta. La gente se escandaliza con las imágenes, pero ahí queda todo.

Pero esas instantáneas han servido para algo…
Hubo semanas en las que la situación fue desesperante, y lo que hicimos los periodistas fue llamar la atención, poner el foco en ese drama humano. Estaban llegando casi 3.000 personas a diario. Teníamos que soltar la cámara y ayudar a las personas.

Y la inacción de los gobiernos…
Están jugando en terreno electoralista. Es un juego terrible. Si te fijas no hay debates sobre lo qué se debería, sobre modelos de integración, cuántos refugiados podemos absorber, cuántas personas podemos integrar en cada uno de los países de la Unión Europea. No interesa. Lo que hay es una permanente amenaza con el cierre de fronteras. Da la sensación de que los gobiernos están pensando solo en su electorado y en cubrir el expediente. La ciudadanía está apoyando a grupos políticos de derechas en Europa, que ya gobiernan y no quieren perjudicar a su electorado apoyando a inmigrantes. Por eso hay un rechazo permanente. Se nos olvida que los europeos fuimos refugiados no hace tanto.

Estuviste durante meses en Lesbos recibiendo botes a diario tú solo…
Vine a Grecia por mi cuenta, sin encargo. Primero estuve en la isla de Cos y luego pasé a Lesbos, donde pensé que había algo interesante que contar, pero nunca imaginé la dimensión que iba tomar esta crisis.
En el verano de 2015 cuando las cifras de llegada empiezan a aumentar de forma desproporcionada. Yo estuve allí desde el 1 de julio, cuando esta historia no interesaba todavía a nadie y los medios no le daban cobertura. Llevo ya un tiempo trabajando el tema de la inmigración y los refugiados, y lo que está pasando en las islas griegas viene ocurriendo desde hace años. Pero el verano pasado todo se desbordó y la situación de riesgo en el cruce marítimo se convirtió en muy peligrosa. Y en esos momentos no había ninguna autoridad para dar una respuesta a la situación.

¿Y los voluntarios?
Son los que han llevado gran parte del trabajo durante estos meses. Pero empezaron a llegar poco a poco. Las grandes organizaciones llegaron tarde y mal, cuando la situación ya se había desbordado.
Cómo puede ser que voluntarios hayan sido quienes hayan gestionado una situación de emergencia; ni las autoridades ni las organizaciones

¿Con las imágenes que está generando esta crisis, cómo crees que se recordará esto en la historia de la UE?
Yo espero que esas imágenes actúen en un futuro como una hostia en la cara de la gente. Espero que cuando vean esas imágenes reaccionen como lo hago yo ahora cuando veo una foto de un zoo humano en Bruselas en 1958, donde una mujer con abrigo de pieles está dando un plátano a una niña negra.

¿Cuánto tiempo te llevó captar la imagen de ‘La Valla’?
Esa imagen fue la primera vez que conseguí fotografiar un intento de salto. Mientras tomaba la fotografía, los chicos suplicaban ayuda. La foto se tomó el 28 de marzo, fecha en la que por primera vez pudimos documentar los saltos a la valla. Era muy temprano, a primera hora de la mañana. Había muy poca luz pero la suficiente para ver cómo llegaron y captar cómo los jóvenes se encaramaban a la valla de Melilla.
Llevaba un mes intentando capturar esa instantánea. Pero realmente esa no es la imagen que estábamos buscando, aunque me parece foto que funciona perfectamente. Pero en realidad estábamos buscando el salto, porque eso fue un intento, en realidad a esas personas las echan; y el momento de la deportación en caliente. El salto me llevó tres meses más, hasta que conseguí capturar la imagen, apostado diariamente desde las cuatro de la mañana.

 

EDUARDO VILLANUEVA /


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