Director Caja Rural Extremadura

¿Cómo es el trabajo de una caja en Extremadura, una región extensa y con mucha población rural?

Somos una entidad netamente regional, totalmente ubicada en Extremadura. Tenemos 88 oficinas en la provincia de Badajoz, 21 en la provincia de Cáceres y una en Madrid. Ofrecemos servicios financieros, captamos los depósitos de nuestros clientes y facilitamos la financiación a todos aquellos que la necesitan.

Además, somos una entidad de ámbito y vocación extremeña por lo que estamos al lado de todas las personas, organizaciones, instituciones, empresas, pymes, autónomos que pudieran tener necesidades de financiación.

¿Cómo estáis luchando contra la exclusión financiera?

Más de la mitad de nuestras oficinas están en poblaciones de menos de 5000 habitantes y nuestro deseo es mantener esas oficinas a pesar de que en algunos casos puedan llegar a no ser rentables. Nosotros no nos vamos a ir de los pueblos, no vamos a favorecer la exclusión financiera sino más bien todo lo contrario. Hemos suscrito un convenio recientemente con la Diputación de Badajoz para instalar en 29 pueblos de menos de 1000 habitantes cajeros automáticos con prestaciones muy avanzadas para que nadie se vea privado de servicios financieros básicos. Queremos que la gente se quede en los pueblos.

Uno de los grandes problemas de Extremadura es fomentar la creación de empresas y que se consoliden las ya existentes ¿Cómo estáis facilitando esta labor con las pymes?

El año pasado facilitamos casi trescientos millones de euros en inversión para proyectos, iniciativas o ideas que se han presentado en nuestra región y que favorecen el desarrollo empresarial.

La Caja Rural Extremadura hará todo lo que esté en su mano para luchar contra el despoblamiento

Para nosotros es el empresario el que tiene que mover la economía regional y nosotros siempre vamos a estar al lado de las pymes y de los autónomos.

Es también importante vuestra labor social. Cuénteme cómo se está fomentando la colaboración con diferentes entidades.

Nosotros somos una entidad con forma jurídica como cooperativa de crédito, no tenemos accionistas que nos exijan dividendos por lo que, una vez que se obtiene el resultado y se retribuye, las participaciones de los socios, el excedente o una parte importante se dedica a acciones socioculturales.

El fondo que legalmente existe se denomina fondo de educación y promoción, y a través de él realizamos multitud de acciones de formación, difusión del cooperativismo, acciones sociales y culturales, asistenciales, fomento de deporte y, sobre todo, nuestros Premios Espiga.

Por último, uno de los buques insignias de Extremadura es su gastronomía y en este sentido, los Premios Espiga son un referente ¿Cómo pensáis seguir creciendo en este ámbito?

Tenemos 9 premios Espiga ahora mismo. Este año se ha constituido el último, que ha puesto en valor las tres variedades de queso más importante que hay en Extremadura, el queso de La Serena, La Torta del Casar y el queso de los Ibores.

Siempre vamos a estar al lado de las pymes y de los autónomos

Hemos promovido que a través de los premios Espiga se relancen este tipo de productos. Tenemos como premios más antiguos, los premios Espiga al vino, premio Espiga del jamón de la dehesa de Extremadura, el premio a la actividad física y el deporte, el de la cocina de Corderex, del Vino, el Cava, el Jamón, los Deportes, el Mundo Rural y la Educación.

Hace unos días se dieron a conocer los resultados de la Caja Rural Extremadura ¿Cuál es el balance?

Hemos conseguido este año 6.600.000 euros de beneficios después de impuestos, que se destinan a retribuir las aportaciones de los socios, dotar de reservas y, el resto, al Fondo de Educación y Promoción. Venimos ya de un crecimiento del 45% en el año pasado, y ahora un 21% adicional. La caja está en un buen momento y esperamos que se proyecte hacia el futuro de forma fuerte, solvente y con energía.


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