Rubén Ortega Romangordo

Hablamos con Rubén Ortega, ganador del El XLII Premio de Periodismo Dionisio Acedo, en la categoría de medios audiovisuales por el reportaje titulado ‘La nostalgia de Romangordo’, emitido en ‘España Directo’, que pretende ir más allá del ámbito del turismo para ahondar en las raíces de los pueblos de Extremadura.

¿Cómo conociste Romangordo?

Lo conocí a través de uno de nuestros entrevistados anteriores. Al final, nuestro trabajo como reporteros de ‘España Directo’ nos ofrece la posibilidad de pasar mucho tiempo con los protagonistas y, gracias a eso, tenemos la suerte de conocer las curiosidades que rodean a sus pueblos y ciudades. Había estado muchas veces con el programa en Extremadura y me habían hablado muy bien de la apuesta de Romangordo por reivindicar su pasado, a través del arte.

 ¿Cómo fue la grabación del reportaje con los vecinos del pueblo contándote la historia de los trampantojos?

La verdad es que tengo un recuerdo fantástico de ese día. Llevaba varios meses planificando la grabación con un vecino que trabaja como dinamizador turístico de la localidad. Con él, conversamos en numerosas ocasiones de la identidad del municipio, de los viejos oficios, de su cultura y, por supuesto, de sus vecinos. Tenía muy claro cómo quería hacer el reportaje. La idea era contar la historia que había detrás de cada trampantojo desde la nostalgia de algún habitante de la localidad. Buscamos qué vecino guardaba relación con qué pintura, ya fuera porque retrataba a algún antepasado, porque compartieran algún oficio en extinción, porque le evocara algún sentimiento especial y, a partir de ahí, comenzamos a trabajar en una narrativa que lo conectara todo. Como siempre en nuestro programa, el hilo conductor de la historia son los relatos espontáneos de nuestros entrevistados; y, como siempre también, la mayor parte de las cosas planificadas para la grabación dejaron paso a lo que ocurrió de forma improvisada y genuina durante nuestra visita. Al final, gran parte de las escenas y protagonistas del reportaje surgieron ‘in situ’, descubriendo vecinos e historias que desconocíamos antes de llegar. Lo mejor de toda esta experiencia fue la generosidad con la que todos y cada uno de los lugareños recibieron nuestra cámara y nuestras preguntas. Percibí una enorme ilusión por transmitir al público de ‘España Directo’ lo que había sido su pueblo en el pasado y, por supuesto, lo que todavía sigue siendo.

¿Cómo fue la acogida de esta pieza en España Directo?

El resultado gustó mucho dentro del programa y, por lo que nos llegó posteriormente, también entre la audiencia. Me han contactado mucho por este reportaje. Por otro lado, Romangordo es una localidad que ya conocíamos bien; la habíamos visitado antes. Por eso, el reto en esta ocasión era trascender el discurso de lo bonito y artístico que resulta al turista este pueblo, y profundizar en su pasado y el legado cultural que ha dejado a sus nuevas generaciones.

 ¿Consideras que es labor de la televisión pública mostrar historias de la España vaciada y sobre memoria histórica?

Mostrar las historias de la ‘España vaciada’ ha sido uno de los grandes pilares de ‘España Directo’ desde sus comienzos en televisión y, después de muchos viajes por los lugares más recónditos de la geografía española, he podido percibir el enorme valor que ha tenido la difusión que supone para estas pequeñas localidades el tener unos minutos de atención en la televisión pública. La amabilidad, cercanía y, sobre todo, el tiempo que nos han regalado nuestros entrevistados en estas coberturas por la ‘España vaciada’ es absolutamente lo mejor que me ha aportado ‘España Directo’ como profesional, así que aprovecho esta entrevista para agradecérselo a todos nuestros protagonistas y, en este caso, por supuesto, especialmente, doy las gracias a los vecinos de Romangordo.

 
 
 
 
 
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¿Qué ha supuesto recibir el Premio Dionisio Acedo?

Lo tomamos como un reconocimiento al periodismo de campo, el de cercanía, el de las pequeñas historias de gente muy grande. Esta profesión es absolutamente maravillosa y todos los días te deja un buen puñado de grandes experiencias; especialmente, en un programa tan humano como éste. Detrás de reportajes así, hay muchas horas de trabajo que exigen todo tipo de renuncias en el día a día. Sin embargo, todo compensa y distinciones como ésta suponen un refrendo a ese esfuerzo.

La gente nos da tanto cuando les visitamos y nos transmiten una satisfacción tan grande cuando ven el resultado en televisión que para mí eso ya es un enorme éxito, por encima de cualquier galardón. Por supuesto, si además de los protagonistas, nuestro trabajo lo reconoce un jurado de profesionales como el de este Premio, no podemos estar más que felices, orgullosos y agradecidos.

Para terminar, ¿qué historias te apetece contar próximamente?

Me gustaría seguir por este camino y continuar siendo altavoz de la ‘España vaciada’. He disfrutado mucho dando cobertura a las realidades que nos resultan más lejanas y no puedo esperar para seguir descubriendo el país desde las historias de sus ‘héroes’ anónimos.

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