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La editorial Sirio prosigue con la publicación del ‘Shobogenzo’, un libro esencial del budismo zen, cuyo tercer volumen ahora ve la luz. Pedro Piquero, pianista afincado en Badajoz, es el encargado de traducir este complejo texto de Eihei Dogen, un monje japonés que nació en el año 1200. Una ardua tarea estructurada en cuatro partes, que cuenta con el visto bueno del desaparecido maestro japonés Gudo Wafu Nishijima, y que incluye infinidad de notas y apostillas explicativas

En qué temas hunde sus raíces este tercer volumen del Shobogenzo…
No sé si podría decirse que este volumen trate algo muy distinto de los anteriores. Dogen siempre va a la esencia del budismo, epistemológica y ontológicamente hablando. Hemos de considerar que el orden de los capítulos no está estrictamente cerrado. Cualquier lector puede bucear en ellos sin un orden aparente, según sus intereses personales. En este volumen hay varios capítulos notables y, si tuviera que destacar alguno, me quedaría con “Mujo-seppo”, “Lo no-emocional proclama el Dharma”, el cual puede ser un bofetón para el intelecto y la comprensión de nuestra vida convencional.

¿Cómo recomiendas enfrentarse a la lectura del Shobogenzo?
¡Con mucha paciencia! (risas). Desde luego, nadie dijo que fuera fácil. El problema viene cuando, como decía Dámaso Alonso en relación a las obras de Teresa de Ávila, el entendimiento proviene del “otro lado”. Leer intelectualmente el Shobogenzo probablemente sea imposible. El propio texto invita a abrazar constantemente las contradicciones y a la destrucción del propio lenguaje para acercarnos a la verdad.

“Progresivamente, van apareciendo comunidades comprometidas con las prácticas budistas”

La lectura del Shobogenzo es densa pero muy rica. Podríamos decir que es un libro que no interesa solo a los amantes del budismo, sino que incluye una apreciable muestra de psicología, ecología, historia…
Esta observación es muy interesante. Mucha gente me escribe contándome una visión pro-animalista (salvar a todos los seres sintientes), feminista (la defensa de la mujer a través de oponerse a convertirla en un objeto sexual), etcétera. Creo que todos estos puntos de vista subyacen sin duda en el texto. Sin embargo, no creo que sea una mancha de Rorschach donde todo el mundo pueda ver lo que proyecta. El libro trata de señalar de la manera más aproximada posible, a través de una estructura manifiestamente posmetafísica (curiosamente muchísimo antes de que Kant le diera la puntilla final a la metafísica), cuál es la realidad. El Maestro Gudo Wafu Nishijima explica muy certeramente este intento en su prefacio.

El primer volumen se ha agotado, y ahora se edita una edición revisada por lo que: a) parece que el interés por el Shobogenzo no es tan minoritario; y b) en qué consiste esa revisión.
Creo que el interés mayoritario, como es normal, proviene de la comunidad budista hispanohablante internacional. Hemos de entender que esta obra es la esencia del budismo zen de la escuela Soto, en la cual ya existen muchos grupos. No obstante, el otro colectivo que se ve interesado es el de los filósofos y psicólogos. Entiendo que la psicología budista es muy atractiva por dejar de manifiesto tantos procesos del sistema operativo de la psique.
En cuanto a la revisión, sin duda es una gran alegría. Y más cuando es la consecuencia de que la primera edición se ha agotado. El Shobogenzo es un puzzle. Mucha gente me advirtió de que era prácticamente intraducible. Por ello, una vez traducidos otros volúmenes, aparecen pequeños desajustes los cuales considero que deben solventarse en ediciones posteriores. Publicar una segunda edición de un libro en mi opinión tan minoritario, necesario y específico es un honor para mí.

El libro trata de señalar, a través de una estructura postmetafísica, cuál es la realidad

Sería posible que nos resumieras la auténtica enseñanza de Buda en pocas palabras…
No sé si soy la persona más indicada para hacerlo. Ni siquiera sé si es posible hacerlo. Si tuviera que elegir unas pocas frases (a sabiendas de que me dejaría mucho) serían: cuál es la naturaleza del sufrimiento y cómo puede desaparecer, la ignorancia y el deseo como causa de éste, el conocimiento de la verdadera condición del ser humano y la compasión hacia todos los seres sintientes.

A lo largo de las últimas décadas, ¿cómo ha sido la visibilización en implantación del budismo en España?
Creo que, progresivamente, van apareciendo comunidades comprometidas con las prácticas budistas. El budismo no es algo que tenga una especial predilección por ser visible o por autopromocionarse. Tal vez, poco a poco, y sin dogmatismo ni posturas extremas, irá tomando todavía un peso mayor en la sociedad española.

Eduardo Villanueva /

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