Orgullo. Víctor Casco.

Con ánimo de discrepar
Víctor Casco

En junio conmemoramos la revuelta de Stonewall Inn. Una revuelta en la que nació lo que hoy llamamos “El Orgullo”. Fue un 28 de junio de 1969 cuando la policía local inició una de sus habituales redadas en el mítico bar nocturno de ambiente gay de Stonewall Inn, en Nueva York, Esa noche se celebraba una fiesta en memoria de Judy Garland y mientras sonaba Over the Rainbow (“sobre el arcoíris”), las trans del bar decidieron que ya bastaba. Que hasta ahí. Que ya no más insultos, persecuciones ni miedos. Esa noche levantaron los adoquines de la acera y se enfrentaron a unas fuerzas de seguridad que de manera habitual enarbolaba sus porras contra trans y gais porque ellos eran muy machos. Ese 28 de junio resonó un grito de Orgullo en un barrio marginal de Nueva York: ¡Sí, somos maricas! ¿Y qué? ¡Sí, somos trans! ¿Y qué? ¡Sí, somos bolleras! ¿Y qué? Nos sentimos orgullosas de nuestra orientación y no vamos a seguir escondiéndola.

Ese es el origen del Orgullo. Porque pocos días después se sucedieron manifestaciones en todas las principales ciudades de EEUU y su réplica en las capitales europeas. En España hubo que esperar al 25 de junio de 1978 en Barcelona, con una manifestación prohibida por las autoridades de la ciudad condal pero que aún así se celebró, con cargas policiales incluidas.

En Stonewall hubo rebelión, heridos y un muerto. Pero la comunidad LGBT decidió romper con siglos de opresiones y silencios. Hemos sigo perseguidos, discriminados y asesinados de manera impune durante demasiado tiempo y aún lo seguimos siendo en países como Arabia Saudí o Irán, por poner dos ejemplos. Hoy nuestra bandera hondea en muchas instituciones pero hasta hace poco éramos unos apestados. Condenados por una sociedad enferma que no aceptaba la diversidad, la pluralidad y otras miradas sobre el amor.

Estos días del Orgullo muchos dicen ¿y cuándo un Orgullo hetero? ¡Imbéciles! ¿En qué momento de la historia se han prohibido las relaciones heteras? ¿Cuántas parejas heteras han sido insultadas, escupidas o agredidas por la calle por ir agarradas de la mano? ¿Qué leyes han prohibido el matrimonio hetero? Ojalá nunca hubiéramos tenido que celebrar un Orgullo porque eso significaría que nunca hemos tenido que reafirmarnos en nuestro amor frente a gobiernos, leyes y sociedades homófobas. Pero hasta hace unos pocos años nos llamaban enfermos, degenerados y, en España, delincuentes y peligrosas porque un hombre amaba a otro hombre o una mujer amaba a otra mujer.

Hoy cantamos con Judy Garland que “en algún lugar detrás del arco iris los cielos son azules y los sueños que te atreviste a soñar realmente se vuelven realidad”.


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