La bruja Circe

Nos educan en la creencia de ser amables con los demás y rígidos e intransigentes con nosotros mismos y sin embargo debemos por hoy nuestro bien superar esa forma infantil de autocensura porque las agresiones contra nosotros mismos, son graves y de ellas la peor es el desprecio. Una autoagresión constante viviendo en nuestra cabecita haciéndonos pensar que no valemos que nuestros errores son grandes e irreparables y los aciertos leves y pasajeros.

No hay ninguna justificación para el desprecio hacia otros, es algo, muestra una prepotencia y falta de respeto hacia la dignidad de las otras personas y es intolerable. Cuando me encuentro a alguien que desprecia a otros desde su prepotente superioridad veo su reflejo inverso su oscuridad.

Sin embargo lo que no tiene justificación alguna es despreciarse a una misma o a uno mismo, esto no aporta nada positivo, afecta negativamente a la autoestima, rompe y merma el concepto que tenemos de nosotros mismos, a la dignidad persona, la estabilidad emocional y la psicológica. Todo se ve afectado completamente por ese desprecio que casi siempre nace de la rabia o la ofuscación y no de la objetividad.

Hay que superar y puedes hacerlo la educación infantil nos que nos enseño que el sentimiento de culpabilidad hay que sentirlo indefinidamente, nadie nos enseña a perdónanos por supuesto somos responsables de malas acciones que hicimos pero asumir y reparar no pueden imponer una cadena perpetua, aprende la lección y continua adelante y no permitas a nadie utiliza la culpa para manipular tu comportamiento. Continuar sin entrar en una rueda de auto-acusaciones y auto-desprecios de los que uno nunca sale bien parado.

El desprecio es enemigo de Amor. Y no se presenta donde hay Amor. Quien ama, los que le rodean y a sí mismo, no utiliza esa humillación. No deshora. No denigra. No humilla y sobre todo a el mismo. No te deshonres. No te humilles. No te desprecies.

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