Carmen Heras, alcaldesa Ayuntamiento Cáceres 2007–2011
¿Recuerdas cómo fue la irrupción de Avuelapluma en Cáceres?
Sí, me acuerdo perfectamente. Apareció como un periódico semanal en papel, distinto del resto, de forma totalmente gratuita. Era un cuadernillo en color no demasiado extenso, pero fácil de leer. Recuerdo la prisa por ir a recoger un ejemplar, antes de que se agotasen.
¿Cómo ha cambiado la fisonomía y el espíritu de Cáceres desde entonces?
La ciudad era, en lo fundamental, un tanto parecida a la de ahora. La Cáceres profunda no ha cambiado demasiado en su sociología, ni en la forma de funcionar. Ni en su apreciación del mundo y de las cosas. Hace 20 años, como ahora, sus puntales clave eran el funcionariado, el turismo y el comercio (este último un poco más activo que ahora).
¿Crees que la ciudad ha sabido aprovechar estas dos décadas para consolidarse como un referente?
No. De manera permanente ha ido perdiendo identidad cultural y ha dejado de ser referencia en dicho campo. Durante estos 20 años vivió una etapa muy buena donde era considerada la ciudad cultural de Extremadura, pero luego por decisiones políticas y económicas de los poderes públicos y gracias, también, a la atonía de sus habitantes, ha ido perdiendo eventos culturales significativos que la distinguían de otras ciudades y pueblos.
Cáceres necesita hacer suyo un proyecto de ciudad que la trascienda
¿Qué es lo que te ha hecho seguir conectada y activa en la realidad cacereña durante estos 20 años?
Es una ciudad cómoda, cercana. Mi actividad profesional y política me permitió conocerla en profundidad y mantener un vínculo constante con sus necesidades y su gente. Esa cercanía al día a día, junto con el compromiso con su desarrollo, me ha llevado a seguir implicada en iniciativas que contribuyen a dinamizar la vida de la ciudad y reforzar su identidad colectiva.
¿Qué retos crees que debería afrontar Cáceres en los próximos años para seguir progresando?
A la ciudad le hace falta un equipo de gente que levantase el ánimo y la apatía que la ciudadanía tiene. Porque un lugarnecesita una motivación de sus habitantes. Cáceres necesita comprender y hacer suyo un proyecto de ciudad que la transcienda para buscar otros polos de desarrollo en este mundo real en el que los jóvenes mayormente se desenvuelven.
No hay nada más peligroso para los que vivimos aquí que ser únicamente interpretados como un hermoso parque temático al que se viene a pasar unos días por descanso y luego se abandona.

































