Una carrera de las más codiciadas y largas más los años de MIR… ¿Por qué te aventuraste a ser médico?

Principalmente porque lo he vivido en casa. Mi padre es médico y mi madre enfermera, con lo que he estado siempre vinculado al ámbito sanitario. Siempre he querido formar parte de ello y tener la posibilidad de ayudar y sanar a la gente.

¿Y por qué traumatología?

Tenía claro que quería una especialidad quirúrgica. Entre todas las posibilidades, me decanté por la cirugía ortopédica y traumatología dado que es una especialidad muy amplia que te permite tratar un gran abanico de patologías.

Al hablar de traumatología enseguida se piensa en fracturas y escayolas, pero seguro que abarca mucho más…

Sí, eso es una parte importante de esta especialidad, que se complementa con la cirugía ortopédica, que trata lesiones derivadas del deporte o de tipo degenerativo.

¿Qué es lo que más le gusta su trabajo?

La posibilidad de ayudar al paciente proporcionándole una mayor calidad de vida.

¿Hay algún caso que le haya marcado especialmente?

Sería difícil elegir un sólo caso, pero lograr que un paciente en silla de ruedas pueda volver a andar gracias a una cirugía es muy satisfactorio, personal y profesionalmente.

La ciencia va avanzando ¿Cuáles son las principales mejoras en el ámbito de la traumatología?

En traumatología cada vez se mejoran más los diseños de los implantes que se usan en nuestras cirugías. También se están realizando avances en herramientas de diagnóstico, siendo un ejemplo la impresión 3D para usar modelos a tamaño real en la misma cirugía.

Por tanto, ¿qué esperas del futuro en tu trabajo?

Una mayor precisión en nuestros diagnósticos y poder mejorar los resultados quirúrgicos tras el uso de diseños más novedosos.

Dada su experiencia, ¿diría que somos cuidadosos con nuestros huesos?

Sinceramente creo que no. Cada vez hay un mayor índice de población que presenta sobrepeso, realiza actividades de alta intensidad o deportes de riesgo y se prolongan dichas actividades a edades cada vez más avanzadas. Todo eso conlleva a la aparición de un gran número de patologías, tanto agudas como crónicas.

¿Hasta qué punto influye de manera positiva el uso de una prótesis en una persona que la necesite?

Una persona que se interviene de una prótesis articular es debido a que presenta una artrosis avanzada, que limita de forma muy importante su actividad diaria, ligada a un dolor de difícil manejo. Por lo que, tras una cirugía protésica, se consigue mejorar el nivel de dolor y sobretodo la actividad que presentaba previamente.

Para terminar, ¿algún consejo para el cuidado de los huesos?

Prevenir la obesidad, realizar una dieta saludable, evitar el tabaco y una actividad deportiva supervisada para evitar lesiones y/o problemas derivados de la misma.

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