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El doctor Millán Díaz Álvarez estudió la especialidad de Traumatología y Cirugía Ortopédica en el Hospital Virgen Macarena de Sevilla. Tras acabar su formación se trasladó a Cáceres, donde ejerce en el Hospital Virgen de Guadalupe. El doctor nos explica las roturas de meniscos y los distintos tratamientos a seguir.

Los meniscos de la rodilla son dos estructuras fibrocartilaginosas presentes en los espacios femorotibiales, cuyas funciones son entre otras la transmisión y amortiguación de cargas. Las roturas de menisco, muy frecuentes, son lesiones degenerativas y/o traumáticas que pueden ocurrir en cualquier edad, desde la adolescencia hasta la vejez. En la gente joven estas lesiones suelen ser traumáticas (muchas veces en el contexto de una lesión deportiva) y pueden ser aisladas o ir acompañadas de lesiones ligamentarias (cruzados) o cartilaginosas.

Tratamiento

Las lesiones meniscales se han tratado desde hace mucho tiempo mediante resección del fragmento roto (técnica conocida como meniscectomía – parcial o total en función de la localización de la rotura), en sus principios mediante cirugía abierta, y en la actualidad ya casi exclusivamente mediante artroscopia. Cuando se realiza una meniscectomía existe un riesgo potencial de desarrollar artrosis secundaria de esa rodilla y dicha posibilidad depende de muchos factores: edad del paciente (cuanto más joven sea el paciente, más vida por delante para desarrollar dicha complicación), eje de carga de los miembros (rodillas en X o en C) y cantidad de menisco resecado.

Debido al riesgo artrósico de la meniscectomía, se han desarrollado desde hace años técnicas con el fin de intentar conservar y reparar el menisco en lugar de tenerlo que resecar; estas técnicas se conocen globalmente como técnicas de sutura meniscal y se basan en el uso de implantes con hilos que reducen y fijan la rotura sin necesidad de resecar tejido. Estas técnicas se han hecho en sus inicios de manera abierta pero hoy en día en la mayoría de los casos se hacen por técnicas mínimamente invasivas (artroscopia).

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Lo primero que hay que entender es que no siempre esta sutura es posible; el poder o no suturar un menisco roto depende de varios factores como son: el tiempo transcurrido de la lesión (cuanto más tiempo peor), la edad del paciente (cuanto más joven mejor) y del tipo de rotura en cuanto a localización (mejor en la zona vascularizada periférica del menisco) y a su trazo (mejor en roturas verticales longitudinales).

Lo segundo que hay que entender es que la recuperación de una sutura meniscal es mucho más lenta que la de una meniscectomía. Mientras que una meniscectomía no obliga al paciente a limitar su movilidad de la rodilla y le permite apoyar desde el primer día y puede volver a su deporte en unas 4-6 semanas, la sutura meniscal obliga muchas veces a limitar la flexión de la rodilla y la carga durante unas 6 semanas, imposibilitando al paciente hacer deporte al máximo nivel durante unos 4 ó 5 meses.

Resumiendo. Se puede aconsejar por tanto a los pacientes jóvenes (y no tan jóvenes) que sufren estas lesiones, que sus roturas merecen el intento de sutura y conservación del menisco, pese a las dificultades técnicas y la necesidad de Rehabilitación consiguiente. Se habla de intento porque puede ocurrir que estas suturas por temas mecánicos o biológicos no consigan el resultado deseado y fracasen a corto o medio plazo (necesitando en ese caso ya sí una meniscectomía), entre otras cosas porque la biología y vascularización meniscal muchas veces no ayudan. Para intentar ayudar a que la mecánica haga su efecto, muchas veces se pueden realizar infiltraciones de factores de crecimiento (plasma rico en plaquetas), autólogos (del propio paciente) dentro de la articulación para intentar estimular biológicamente la sutura meniscal; estos factores también son beneficiosos para los ligamentos y los cartílagos de la rodilla.

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