Fantasmas. Vicente Rodríguez Lázaro.

Minimalismos
Vicente Rodríguez Lázaro

(Plaza de San Juan)

El visitante intuyó el suceso. Era la Noche de San Juan, la noche mágica en la que todo es posible, hasta que los espectros decidan regresar a sus ambientes del pasado. Dejó atrás la intimidad acogedora del hotel Don Carlos, en Donoso Cortés, y se acercó hasta la plaza de San Jorge, se sentó en los poyos y quedó inmóvil, a la espera de que llegara la madrugada y contemplar el espectáculo del desfile espectral de los personajes adscritos al pasado.

Las doce de la noche dieron paso al deambular de una muchedumbre variopinta de espectros que iban de acá para allá dentro de los límites de la plaza. Ninguno apreció en su presencia, solo se limitaban a caminar de uno a otro lado, sin entablar conversación entre ellos.

El hombre, aburrido de tanto ajetreo silencioso, acabó durmiéndose y al amanecer y abrir los ojos de nuevo, el espacio se hallaba desierto. Sin embargo, a su lado, un pañuelo con unas iniciales bordadas mostraba la prueba de alguna dama que había reparado en su presencia y que le anunciaba que en su momento regresaría para acompañarle hacia su tránsito forzado.

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