La bruja Circe

Equinoccio deriva del latín aequinoctium, que es «noche igual”. En ellos, el día y la noche duran lo mismo. Hay un equilibrio entre la luz y la oscuridad. La salida del Sol se alinea exactamente con el Este y su puesta se alinea con el Oeste.  Y aún sin darnos cuenta de forma inconsciente reaccionamos a ello, nos lo ha demostrado la ciencia de las partículas y coincide con la sabiduría popular en que estamos hechos de polvo de estrellas, latimos en sincronía con el cosmos y los ritmos naturales. En las prácticas. ferias y fiestas que no se llegan de antiguo, aunque hoy estén cristianizadas. La Fiesta de la cosecha, la Fiesta de la vendimia o la Festa de Avalon la Fiesta de Mabom, en las culturas celtas, celtíberas, iberas, vetonas y anglosajonas y por los campesinos de toda Europa.

 
 
 
 
 
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Una publicación compartida de Fuego Fatuo – Fantasy Artdolls (@fuegofatuoart)

La llegada del otoño se celebraba coronas de hojas doradas, frutos secos y uvas, cerveza y adornos de espigas, y sobre todo, agradeciendo la abundancia y el equilibrio que representa para el invierno. Ahora se reservan y envasan frutas y semillas, se pisa el vino, se esperan las bellotas y las castañas, se encienden velas y se usa el tambor como instrumento de poder, para celebrar, llamar a nuestros espíritus o ritualizar las peticiones. El tambor chamánico replica el latir de la madre tierra. A partir del equinoccio se abre un tiempo de descanso y de trabajo interno. Es una buena ocasión para hacer echar un vistazo a nuestros logros, poner en valor el esfuerzo realizado y festejar por ello. Es momento para el estudio, la introspección y la meditación.

Es época de cierre para un nuevo comienzo, soltar el pasado y conectar con lo que propone el presente, tiempo de descanso, reflexión, cuidado de los recursos y hacer balance.

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