Con ánimo de discrepar
Víctor Casco

Una de las imágenes icónicas de las movilizaciones en defensa de un ferrocarril digno en Extremadura fue la de la plataforma ciudadana “Milana Bonita” desembarcando en Atocha, ataviados como en “Los Santos Inocentes”: la Extremadura atrasada, empobrecida y mísera persiste. La otra imagen fue la de nuestro presidente Vara repartiendo perrunillas en un vagón, junto a otras autoridades, que los llevaba a participar en una movilización para reclamar inversiones al gobierno de Rajoy.

A Madrid han vuelto los de Milana Bonita. Vara ya no. Contra el gobierno de Pedro Sánchez sí acudió a la capital del reino el líder regional del PP, Monago.

Resulta sorprendente observar como los dos partidos que han gobernado en Madrid y en Extremadura desde la Transición se pelean entre ellos para ponerse al frente de las movilizaciones. Como si no fueran responsables. Como si PP y PSOE, el PP y el PSOE nacional y el PP y el PSOE autonómico, fueran inocentes en la situación de postración y desastre del ferrocarril extremeño.

50.000 mil millones de euros se han gastado los gobiernos de Felipe González, Zapatero, Rajoy y Sánchez en el AVE, un tren costoso e ineficaz para vertebrar socialmente el territorio, mientras abandonaban toda inversión en al tren convencional. El primero, el AVE, es un tren muy caro de construir y de mantener que se emplea para conectar grandes capitales y que en España ha servido para pagar favores políticos y hacer propaganda electoral. El segundo, el tren convencional, es el que puede permitir dar un buen servicio al 70% de la población que no vive en grandes capitales. El AVE se ha prometido a los extremeños desde finales de los 90. Ningún gobierno central ha cumplido la promesa y tanto Ibarra, como Vara, como Monago, callaron cuando el que incumplía la palabra era “de los suyos”.

Necesitábamos inversiones en nuestro tren convencional. Nada se hizo. Y el PP y el PSOE, callaron cuando gobernaban “los suyos”. Este país – hoy se empieza a reconocer – cometió la locura de apostarlo todo al AVE, dejando morir todo lo demás. El PP y el PSOE son los responsables, y contaron con el aplauso entusiasta de los respectivos líderes autonómicos de sus sucursales en Extremadura.

Hoy tenemos trenes que se quedan sin luz ni calefacción, parados en mitad del campo. Que descarrilan. A los que se les cae el motor. O se les estropea los baños. Lentos. Impuntuales. Feos. Sin servicios. Con travesaños en las vías del siglo XIX. Sin una sola línea electrificada. Trenes del tercer mundo. Y el PP y PSOE son los responsables. Esos partidos que quieren ponerse al frente de la reivindicación mientras se reparten las perrunillas.

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