Sombras. Vicente Rodríguez Lázaro.

Minimalismos
Vicente Rodríguez Lázaro

(Las sombras del Casco Antiguo)

Vivía cerca de la Puerta de Mérida. Llevaba varios años enganchado a la cocaína. Algunas noches, en plena euforia, se adentraba en los callejones del casco viejo para contemplar cómo las sombras cobraban vida y se transformaban en seres extraños y huidizos que corrían de uno a otro lado de las calles. Algunas veces se acercaban a él, le miraban con ojos de fuego, después le zarandeaban y huían hacia rincones ignorados. Ellas eran sus únicas amigas, la cercana compañía que daba sentido a su existencia en caída libre hacia un abismo sin fondo que la droga había excavado con crueldad, proporcionándole imágenes y alucinaciones surrealistas y horribles.

Al amanecer, una vez superada la crisis nocturna, las sombras volvían a la quietud de sus rincones guardando sus secretos dibujados en el lienzo de la madrugada… hasta que al caer definitivamente en el pozo del tránsito sean ellas mismas quienes le escolten a través del camino polvoriento hacia la eternidad, dejándolas atrás junto con la podredumbre de su adicción tenebrosa.

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