Solemnidad y emoción en el homenaje de Estado a las víctimas de la pandemia
Vista general durante la ceremonia de Estado para homenajear a las víctimas de la pandemia de coronavirus y a los colectivos que le han hecho frente en primera línea, que se ha celebrado este jueves en el Patio de la Armería del Palacio Real , en Madrid (España), a 16 de julio de 2020.

Los Reyes Felipe VI y Letizia, acompañados por sus hijas, han llegado pocos minutos después de las 8.40 al Palacio Real para presidir la ceremonia de Estado, de carácter civil, por las víctimas de la pandemia de COVID-19. El homenaje ha sido un acto solemne en el que también han participado todos los poderes del Estado, un centenar de víctimas y familiares de fallecidos y representantes internacionales.

El inicio del acto, diseñado por el Palacio de la Moncloa, ha seguido el guion previsto con la llegada de las autoridades, del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y de todo el Ejecutivo al completo.

El jefe del Ejecutivo ha recibido a los Reyes en el Patrio del Príncipe. Luego, han saludado a las autoridades principales en el Zaguán de Embajadores. Entre ellos se encontraban todos los poderes del Estado, el presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y representantes de organizaciones internacionales: el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom; el de la OTAN, Jens Stoltenberg y el secretario general de la OMT, Zurab Pololikashvili.

Don Felipe y Doña Letizia también han dado la bienvenida a los miembros del Gobierno –el Rey se ha detenido unos segundos con el ministro de Sanidad, Salvador Illa–, los presidentes autonómicos y expresidentes del Gobierno, entre los que solo ha faltado Felipe González.

El acto ha tenido solo tres intervenciones: además del Rey, solo han hablado el hermano del periodista fallecido José María Calleja, originario de Madrid, y una enfermera del hospital de Vall d’Hebron de Barcelona, ambos elegidos por la dureza con la que la enfermedad golpeó ambas provincias.

La ceremonia está presidida por la bandera de España, las de las 19 comunidades y ciudades autónomas y las de las instituciones internacionales. Hay también una docena de representantes de todas las confesiones, con lo que se pretende que el acto tenga cierto carácter ecuménico.

También han sido invitados todos los líderes políticos y los presidentes de los grupos parlamentarios. Vox ya dijo que no iba a estar presente porque, a su juicio, el acto consistía en una “ceremonia exculpatoria” del Gobierno. Por su parte, el Gobierno ha considerado esta postura como incomprensible y reprobable, dada la imagen de unidad en el dolor y en el homenaje que se quiere transmitir.

Cabe destacar que alrededor de tres quintos de los invitados proceden de la sociedad civil. Para elegir a las víctimas y familiares invitados, el Ejecutivo ha pedido ayuda a las comunidades autónomas y a las delegaciones del Gobierno, por lo que han estado presente unas cuatro personas por cada comunidad. De igual modo, los organizadores han tratado de atender todas las peticiones que han llegado a Moncloa o al Palacio de la Zarzuela.

Además de los afectados y los familiares de víctimas, han habido invitados representantes de la sociedad civil en este homenaje de Estado: junto a organizaciones empresariales y sindicales estarán miembros de distintos colectivos que han combatido la pandemia y han trabajado en servicios esenciales: sanitarios, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, Fuerzas Armadas, trabajadores del sector agroalimentario, de los servicios de limpieza urbanos, trabajadores de residencias de mayores, cajeros, reponedores, cocineros, científicos o trabajadores de los servicios de empleo. También representantes de empresas que han hecho contribuciones contra la pandemia.

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