Límites. Fronteras.

El último diente de leche
Víctor M. Jiménez

Hace abriles no creía en las fronteras.
¡Ciudadano del mundo! (me decía con la ingenuidad de las corolas).

Hoy tengo un rotulador negro (de punta gruesa) para señalar bien los límites sobre el papel.

A veces me mancho los dedos de tinta (daños colaterales).
Dicen que mostrar los mapas a quienes desconocen la tierra que pisan no es desafiar al metal de las espadas.

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