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Al menos una cuarta parte de los adultos presentan algún síntoma de enfermedad venosa.

QUÉ ES

La insuficiencia venosa es la incapacidad que tienen las venas de las extremidades inferiores para empujar la sangre desde éstas hasta el corazón, al fallar las válvulas que se encuentran en las paredes de las venas, pierden su elasticidad y puede producir hinchazón y la circulación se hace más difícil.

La Enfermedad Venosa Crónica (ECV) es una de las patologías más frecuentes y prevalentes en la especia humana y se puede afirmar que al menos una cuarta parte de los adultos presentan, en mayor o menor grado, algún síntoma de enfermedad venosa.

Tiene un amplio rango de variaciones en su grado de afectación, pudiéndose manifestar como sintomatología aislada sin asociarse a hallazgos clínicos, pasando por alteraciones visibles con compromiso estético, como las telangiectasias y arañas vasculares, hasta la aparición de sintomatología que interfiere con la actividad diaria (dolor, pesadez, prurito, sensación de calor), varices tronculares y, en los casos más avanzados, la aparición de alteraciones dérmicas (dermatitis eczema, varicorragia o úlceras)

Muchos de los síntomas pueden disminuir si los pacientes mejoran su estilo de vida

La EVC tiene un gran impacto socioeconómico debido al elevado número de personas afectadas, así como al deterioro de la calidad de vida incrementado por el hecho de ser una enfermedad progresiva y que muchos de los problemas, como las úlceras, tienden a recurrir.

Esto incluye: mejorar las condiciones de trabajo, efectuar ejercicios de dorsi-flexión del pie cuando permanecen sentados o de pie y efectuar actividades físicas como andar, nadar, elevar las extremidades durante el reposo nocturno y regular el exceso de peso, si es el caso.

Es necesario efectuar una historia clínica detallada y un meticuloso examen físico junto a un eco-doppler para determinar el nivel de actuación.

Nuevas técnicas

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Durante los últimos años, el desarrollo de técnicas mínimamente invasivas, incorporadas al Hospital Virgen de Guadalupe, ha provisto de métodos menos agresivos para el paciente capaces de tratar dicho trastorno, tales como la radiofrecuencia, el láser endovenoso, el vapor de agua, la escleroterapia o inyección de un agente esclerosante en el interior de la vena para conseguir la fibrosis y obstrucción de la misma.

La cirugía abierta se realiza en la actualidad con anestesia regional basada en la valoración preoperatoria mediante mapeo con eco-doppler, destacando el método CHIVA (cirugía preservando la safena) o el método ASVAL (flebectomía de varices tributarias).

La ablación mecánico-química (Clarivein) es un sistema híbrido cuyas ventajas estriban en su acceso percutáneo bajo anestesia local y con un tiempo de procedimiento corto.

Las varices son tratadas, cada vez más, con técnicas mínimamente invasivas alternativas a la cirugía con la esperanza de que estos métodos puedan reducir la morbilidad, evitar estancias en el hospital (varices sin cirugía) y acelerar el retorno a la actividad normal.

Estudios futuros aportarán evidencia de la eficacia de los resultados a largo plazo de la escleroterapia con espuma y de otras técnicas más recientes.

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