Manifestación Chicas Induyco, feminsmo. 8 de marzo, día de la mujer
Sebastián Pacheco

Ser mujer en Cáceres en los años 70 suponía casarse para ser ama de casa y poco más. La educación superior no estaba y los puestos de trabajo fuera de casa eran ponerse a servir o trabajar en un negocio familiar. A esto hay que sumar que la mujer no trabaja fuera de casa (no estaba muy bien visto) y si lo hace es simplemente como un complemento al sueldo del marido. Porque quien gana el pan para sus hijos es siempre él, claro.

Con este panorama, la llegada de una fábrica textil parece la panacea. Una fábrica que promete trabajo para casi 1.000 personas y que traerá prosperidad a una ciudad de provincias en una España gris bajo el yugo de la dictadura. Total, que si te cogían eras toda una privilegiada ¿en que cabeza cabe salir a protestar para exigir tus derechos? Mujeres tenían que ser.

“Nosotras no sabíamos qué era eso del feminismo. Reivindicábamos nuestros derechos de forma natural”

Pues bien, estas mujeres, que entraron a trabajar siendo incluso menores de edad llevan dando guerra desde entonces. “Nosotras no sabíamos qué era eso del feminismo. Reivindicábamos nuestros derechos de forma natural”, apunta María Palomo, que comenzó a trabajar con 17 años.

A la pregunta de si a lo largo de todos estos años han conseguido cosas, la respuesta es un sí rotundo. “Lo que hemos conseguido ante todo ha sido hacernos respetar” sentencia Marcela Talavera. “Eso sí, a base de hacer piña. Íbamos todas a una y manteníamos siempre nuestras posiciones”, apunta.

Las manifestaciones

“Bueno en la Transición era tremendo. Una vez estábamos pegando carteles y de repente aparecieron los Guerrilleros de Cristo Rey con pistolas ¡Tuvimos que salir por patas”, explica Marcela. “Nos decían de todo. Cuando salíamos a reivindicar mejoras laborales como mujeres trabajadoras nos decían de todo menos bonitas”, prosigue Asunción Torres, “No se podía reivindicar nada porque éramos unas privilegiadas que trabajábamos fuera de casa y unas frescas. Nos decían que les quitábamos el trabajo a los hombres y eso que estábamos cosiendo. Ahora pasa con las personas migrantes… el mismo perro con distinto collar”, sentencia Torres.

El 8 de marzo

El Día de la Mujer Trabajadora se convirtió en todo un acontecimiento “Es nuestra seña de identidad”, dice Tavalera. “Ten en cuenta que allí había más de 600 personas trabajando y casi todas eran mujeres”, apunta Asunción Torres. “Era como un homenaje a nosotras mismas. Salíamos a revindicarnos como mujeres y como trabajadoras”.

“La brecha salarial sigue ahí. El 8 de marzo y el feminismo es necesario”, apunta Maribel Mateos. “Estamos avanzando pero hay muchas barreras. Los 8 de marzo van a tener que seguir durante bastante tiempo”, prosigue Talavera.

La fuerza del feminismo

“La gente joven tiene que echarse a la calle”, afirma con rotundidad Petri Piña. “El feminismo es necesario y más con la que está cayendo…” dice Maribel Mateos. “Si hubiesen existido ciertas leyes se hubieran parado casos de acoso. Las mujeres simplemente no decían nada porque no se las creía y no había leyes que las amparara”.

Ante declaraciones de algunos políticos sobre maternidad y aborto responden contundentes “¿Pablo Casado ha estado alguna vez embarazado? Pues que se calle”, comenta Marcela Talavera. Ante el panorama que se plantea con las próximas elecciones, Asunción Torres afirma que “hay que ir a votar y votar bien, siendo muy conscientes de lo que hay y de lo que puede venir”.

Por último, para ellas la base de todo es la educación, “las niñas no son princesas sino mujeres independientes. Hay que educar en igualdad”.


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