El periodismo es contar historias, pequeñas y grandes. Natalia Reigadas.

La Diputación de Cáceres, además de fomentar la cultura, cree firmemente en el rigor periodístico y por ello convoca los Premios Dionisio Acedo. Ahora, tras haber entrevistado a los ganadores de los Certámenes Literarios y la modalidad de Periodismo Audiovisual, conoceremos a la ganadora de Prensa Escrita, Natalia Reigadas. 

En concreto, Reigadas en su trabajo ’50 vidas confinadas en un polideportivo’ y publicado en el Diario HOY, narra la historia de las personas sin hogar que se refugiaron en el centro deportivo Las Palmeras en Badajoz y que gestionaron voluntarios de Cáritas. 

Hace año y medio era impensable vivir una pandemia mundial, ¿cómo has vivido esta situación como periodista?

Ha sido durísimo, pero también apasionante. Hemos hecho un constante ejercicio de responsabilidad para que la información fuese exacta y útil, luchando día a día contra los bulos. Hemos trabajado muchísimo, pero siento que ha merecido la pena, lo primero, porque es nuestra obligación, y además, creo que algunas personas se han dado cuenta que no te puedes informar por las redes sociales. Hay que acudir a los medios.

 

Y mientras hacíamos memes y nos quejábamos por no poder salir de casa, había personas sin hogar, vecinos nuestros, que no tenían medios para protegerse ¿por qué te lanzaste a escribir sus historias?

Es un tema que llevo años siguiendo. Siempre me han enganchado las historias de los que pasan un bache en la vida. Y digo bache porque conoces gente maravillosa y yo siempre quiero creer que saldrán adelante. Las Palmeras, el pabellón donde había 50 personas confinadas, parecía una zona de guerra, pero los voluntarios de Cáritas daban muchísimo cariño y aprovecharon esa situación tan mala para sacar a muchas personas de la calle. También son héroes de esta pandemia.

 ¿Piensas que sigue siendo importante contar pequeñas historias?

Para mí el periodismo es contar historias, pequeñas y grandes. Ya sea el éxito de un premio Goya o un matrimonio que cumple 50 años de casados. Y aún me pongo nerviosa y me encanta afrontar cada historia.

 ¿Debería ser esa la labor del periodismo local?

Sí, lo nuestro es la cercanía. El periodismo local es maravilloso porque somos todoterrenos. Hoy cubrimos un pleno municipal con un drama político, mañana el ambientazo que se forma en torno a un ascenso deportivo y pasado estamos entrevistando a los sintecho.

 ¿Te ha impactado algún relato en particular?

Fuera de la pandemia, lo más duro que he cubierto en mi vida fue un juicio por asesinato por violencia machista. Cada momento se me ha grabado, incluso tengo pesadillas con ello y eso que he escrito sobre muchos sucesos, pero hay una crueldad muy descarnada en la violencia por odio a las mujeres. Durante la pandemia, desde el Diario HOY, hemos contado cientos de historias inolvidables. Particularmente me marcó José, un pacense que pasó 73 días en la UCI. Me dijo que no quería morirse por no hacer pasar a su familia por eso, y en el lado positivo, lo que más le apetecía era ir a pedirse media de tomate con jamón para desayunar en su bar de siempre. Eso siempre me hace sonreír.

 Por último, en un oficio en el que prima tanto la actualidad, que en ocasiones resulta ingrato, ¿qué ha supuesto recibir el Premio Dionisio Acedo?

Supongo que los sanitarios debieron sentir algo parecido cuando escucharon que les aplaudían. Estás agotado y, sí, algo desanimado porque es un momento complicado para todos, y te dan ese revulsivo.

 

Soy muy aficionada al trabajo y a los libros de Nieves Concostrina y me pareció irreal escucharle hablar así de mí. Gracias a la Diputación de Cáceres por premiar el periodismo porque necesitamos que nos den ese empujón.

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