El proyecto es de las arquitectas cacereñas Elena Gil Fernández y Carolina Gil Rojo que fue el elegido por el jurado del Consorcio Cáceres Ciudad Histórica, entidad que había convocado un proyecto de ideas. El proyecto ganador de estas primas cacereñas era el que aportaba más innovación en las formas y el material, además de favorecer la interactividad con las personas, ya que puede utilizarse como mobiliario urbano y como “lugar de encuentro”, según ha explicado una de las autoras del proyecto.

Las letras en forma de cubo, que pesan 2.500 kilos cada una, miden 90 centímetros por cada lado y han sido construidas por Agustín Fondón. De momento, se han colocado en uno de los ángulos de la Plaza Mayor, el más cercano a la calle Pintores porque desde allí se ofrece una perspectiva de la Torre de Bujaco ideal para las fotos. No obstante, las letras se pueden mover y transportar a otros lugares o, por motivos de seguridad, retirarlas cuando se celebre algún acto multitudinario como el festival Womad.

El acto de colocación ha tenido lugar este martes con la presencia de las creadoras del proyecto, acompañadas por la secretaria general de Cultura de la Junta de Extremadura, Miriam García, y la alcaldesa de la ciudad, Elena Nevado, que han representado a dos de las instituciones que conforman el consorcio al que también pertenece la Diputación Provincial.

Nevado ha recordado que al concurso de diseño, fabricación y montaje del icono en 3D con el nombre de Cáceres dotado con 21.000 euros, se presentaron 16 proyectos pero el jurado del concurso eligió el de las dos jóvenes arquitectas por su “originalidad” al utilizar elementos no habituales y porque permite una “gran interactividad” con turistas y cacereños. El proyecto se adjudicó finalmente por 16.000 euros.

“Este nuevo recurso es ahora un motivo obligado para tener un recuerdo de Cáceres y que todo el mundo se haga una foto aquí”, ha explicado la alcaldesa que añade que el objetivo es que este icono se convierta en una seña de identidad de la capital cacereña.

Almenas amarillas e iluminadas

Un rasgo peculiar de este proyecto es, según explicaron sus creadoras, que la forma de la letra pretende emular la robustez de las almenas de la muralla cacereña, en sintonía con el patrimonio arquitectónico de la ciudad, y que el nombre de la ciudad se puede leer por ambos lados, ya que tanto por delante como por detrás del icono se forma la palabra ‘Cáceres’.

Además, en los huecos mechinales de cada letra se colocarán bombillas tipo led para que por la noche el icono quede iluminado y resalte en la oscuridad. En cuanto al color elegido, el amarillo, cabe explicar que en principio se barajó el gris pero las letras no resaltaban con el fondo de la ciudad monumental cacereña y que, finalmente, se ha optado por el amarillo al ser un tono poco utilizado en estos elementos y por su luminosidad.

A este respecto, la secretaria general de Cultura de la Junta de Extremadura, Miriam García, ha felicitado a las creadoras porque el proyecto “une el patrimonio histórico con el turismo cultural” que es “una potencialidad de esta región que atesora varias ciudades con patrimonios históricos”.

García Cabezas ha indicado que, desde el Gobierno regional, no se descarta impulsar esta iniciativa de creación de un gran icono tridimensional con caracteres tipográficos para otras ciudades extremeñas, en especial para las que cuentan con la distinción de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, que son Mérida y el Monasterio de Guadalupe (Cáceres).


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