PARQUE OLIVAR DE LA JUDERIA

Minimalismos
Vicente Rodríguez Lázaro

El poeta tenía por costumbre aprovechar algunas mañanas primaverales para sentarse a la sombra en un banco del Olivar de la Judería. Aquel día se hallaba inspirado y acabó construyendo el soneto siguiente: “La Torre de los Pozos lo rodea. / Remanso en que descansan tres culturas. / Allí se depositan andaduras / del ayer, del presente que sestea. / Un tránsito entrañable representa. / En el olivar brisas se entrecruzan. / Cantares almohades desmenuzan / la nostalgia de una era más cruenta. / Refugio de poetas que en su sombra / reconstruyen los versos fantasmales / que cuelgan de las copas circundantes. / Y con la luna llena, dos amantes / se abrazan y se besan en la alfombra / tejida por hechizos ancestrales.”

Le dedicaba el poema a ese lugar que tanto le había inspirado. Notó un beso en la mejilla, miró y no vio a nadie. A los pocos segundos, justo en la salida, apareció una joven hermosa que le miró sonriéndole, después dio media vuelta y se esfumó. Así le agradecían los espectros del Olivar su fidelidad de tantos años.

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