Joseph Alan Ney-Jun navidad

De Michigan de toda la vida
Joseph Alan Ney-Jun

Todo el que haya leído ‘Cuento de Navidad’ sabe que nadie debe estar solo en esas fiestas. Normalmente, disfruto las navidades con mi madre y mi familia en Texas. Yo creía y esperaba que mis padres me visitarían pero no tienen pasaportes. Tuve que cambiar mis planes y decidí ir a Madrid. Me alojé en el ‘Mad4You Hostal’, ubicado al norte de Gran Vía. La verdad es que estaba muy preocupado… es cierto que a veces me gusta estar solo pero en general soy extrovertido y me gusta estar con gente. Además, nunca me había alojado en un hostal y nunca había viajado solo. Para pasar tiempo caminaba por toda la ciudad, casi diez kilómetros cada día. Un consejo: es malo para la salud caminar en Converse tantas horas.

Era mi segunda vez en Madrid y ya sabía lo que quería hacer. Fui al Museo del Prado para ver las obras de Goya de nuevo, así como mi escultura favorita, ‘Cristo yacente’. También visité el Museo Reina Sofía para apreciar a Dalí y la gran obra de Picasso ‘Guernica’. Compré té en una cafetería y me dediqué a caminar por el parque del Retiro. Fui al cine para ver la película nueva de Spiderman y disfruté de las luces de Navidad ¡Me encantan!

Vine aquí para ser bilingüe, pero con las clases se me olvida que la base de todo es la comunicación

Fui a un restaurante coreano, aunque tengo que decir que mi abuela cocina mejor… a un japonés y a un mexicano. Una cosa que me gustó mucho fue que las pastelerías repartían trozos de turrón gratis. La comida de Navidad de aquí es exquisita, mejor que la de Estados Unidos.

En definitiva, hice todo lo que un turista debe hacer, pero todavía me sentía un poco triste por estar solo. En nochebuena regresé al hostal para cenar solo cuando me encontré un grupo que estaba hablando español e inglés. Había australianos, argentinos, coreanos y españoles. Estaban bebiendo juntos en la mesa. En seguida me invitaron a participar y no lo pensé. En las horas siguientes me convertí en traductor y aproveché mi español para ayudar el grupo. Ahora todos somos expertos en las políticas de Australia, sabemos más coreano y pronunciamos doble ‘l’ e ‘y’ como los argentinos. Charlamos sobre nuestras familias, casas, culturas y el futuro. La lengua española me está abriendo muchas puertas. Vine aquí para ser bilingüe, pero con las clases se me olvida que la base de todo es la comunicación. El 25 y 26 de diciembre pasé tiempo con mis amigos nuevos. Después fui a Berlín para celebrar el año nuevo, pero no olvidaré el gran vínculo que hice con ellos.

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