Maria-José-Goyanes

El texto de Ana Diosdado, ‘El cielo que me tienes prometido’, muestra a una Teresa más terrenal. Era una mujer variopinta y multicolor, de una personalidad compleja “que ha sido un lujo interpretar”, dice María José Goyanes.

Este es el año de Santa Teresa, ¿cómo es la Teresa que trae a Cáceres? ¿Cuál es el enfoque de la obra?
El texto que ha escrito Ana Diosdado muestra a una Teresa más terrenal. Ha querido tratar su vertiente más humana, más real, con todo lo que eso implica. Se trata de una personalidad compleja llena de claroscuros que resulta muy interesante.

La Santa es una figura controvertida. Para unos mística, para otros mujer con coraje e incluso feminista. ¿Cómo ha sido preparar e interpretar este personaje?
Es verdad que fue una mujer rompedora para la época. Por un lado, luchó y peleó en un mundo de hombres, lo que ya implica tener un carácter especial. Fue una mujer pequeñita, débil y con una salud muy delicada que consiguió muchas cosas en pleno siglo XVI. Pero por otro lado, la Orden de la que es fundadora, el Carmelo, se convirtió en algo mucho más duro a partir de entonces. Se impuso una clausura más severa, aumentaron los castigos, los sacrificios, la renuncia, los ayunos… Digamos que Teresa era una mujer variopinta y multicolor, muy compleja y apasionante, todo un lujo para una actriz.
Respecto a la preparación del personaje, he hecho lo que suelo hacer siempre: una ardua tarea de documentación. Los personajes históricos conllevan una mayor responsabilidad. Para mí, es un reto que el público entre en mi personaje y se olvide de la Teresa que ellos imaginaban.

La mística no es la única mujer de carácter en la historia, ¿veremos un duelo de María José Goyanes frente a Irene Arcos en Ana de Mendoza, princesa de Éboli?
Efectivamente, es como si dos trenes se chocaran. La princesa y la Santa discutieron mucho durante los meses que duraron las negociaciones sobre la fundación del convento de San José de Pastrana, subvencionado por los duques de Pastrana y de Éboli. Teresa iba hablando con todas las familias nobles para fundar sus ‘palomarcitos’ (conventos). Ella y la princesa eran dos figuras absolutamente antagónicas.

¿Por qué hay que ir a ver ‘El cielo que me tienes prometido’?
Primero por la maravillosa pluma de Ana Diosdado, que ya garantiza la calidad del texto. Y además, los dos personajes principales son muy atrayentes y, no es por nada, las actrices estamos muy bien. Irene Arcos hace un trabajo espléndido, al igual que Elisa Mouliaá en el papel de novicia que actúa de contrapunto entre Ana y Teresa. Alfonso Barajas es un escenógrafo estupendo, Luis Delgado es un músico que se sale… ¿Quién da más?

Hábleme sobre la situación del cine y el teatro para las mujeres.
Yo soy nieta de actores y casi nada de esta profesión me es ajeno ni me sorprende. Siempre ha sido muy difícil encontrar un buen texto. Lo sé porque tuve una compañía de los 18 a los 36 años y siempre estaba pensado en cuál sería la próxima obra. La vida viene siendo así, pero siempre habrá un ‘Paseando a Miss Daisy’. Yo ahora tengo la suerte de interpretar a un personaje tan interesante como Santa Teresa. A los 20 no habría podido hacerlo. Soy una mujer de teatro y como tal, permaneceré en él mientras pueda. Eso sí, no puedo realizar un proyecto en el que no crea y procuro elegir muy bien los papeles y los directores. No puedo meterme en una historia en la que no crea o que me parezca deleznable. En televisión puedo hacer una serie no tan buena, pero el teatro es algo más profundo y arduo en tiempo. Yo no puedo conformarme con cualquier cosa, por eso ahora, interpretando un personaje tan maravilloso, estoy feliz. Soy una mujer de teatro y lo seré hasta que me muera. Seguiré luchando y disfrutando cada vez que salga al escenario. Me siento muy joven porque soy una apasionada de mi trabajo. La juventud es cuestión de actitud vital.

Marta Alvarado/

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