Buenos y malos. Víctor M. Jiménez

El último diente de leche

Víctor M. Jiménez

No me creo las historias con finales felices.

La vida enseña que Caperucita es un poco loba y el lobo un poco niño, por la misma razón que un vaso medio vacío es también un vaso medio lleno.

No hay buenos ni malos sobre el tablero; solo vencedores y vencidos en un punto situado en el espacio-tiempo; y el único final verdadero es: “…comieron lo que pudieron y vivieron luchando.”

No hay buenos ni malos sobre el tablero,
todo depende del punto de vista.

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