Julieta Serrano: “La mujer tiene mucho que decir ¡Es una mina de oro!”

He leído que eres autodidacta ¿cómo comenzaste en el mundo de las tablas?

Bueno, yo es que tengo muchos años… empecé en un teatro de aficionados en el barrio, que dirigía mi padre, porque venimos de una familia de actores. A la vez trabajaba en otra cosa porque no había teatro profesional en Barcelona. Después se abrió el teatro Romea, se permitía el teatro en catalán, hice teatro infantil y fui haciendo cosas amateurs pero me ganaba la vida como dibujante porque yo había estudiado en la escuela de artes y oficios. Realizarse en el teatro era imposible porque no había.

Has hecho mucho cine, mucho teatro y mucha televisión ¿Con qué te quedas?

Me quedo con todo, pero el teatro ha sido mi alimento más sustancial. Mi carrera está basada en el teatro más que en el cine. Cuando yo empecé el cine y el teatro estaban compartimentados: los actores de teatro no hacían cine y los de cine no hacían teatro. Luego ya las cosas cambiaron, nos mezclamos y luego vino la televisión y hacíamos de todo.

De todos modos, yo creo que mi carrera teatral ha sido más fructífera, porque el cine ha sido esquivo conmigo.

Empecé con dos películas de Mariano Ozores. Después ‘Mi querida Señorita’ me abrió las puertas en el cine. De todos modos, en el cine no entraba dentro del perfil que se hacía en España, más bien hacía colaboraciones especiales. El cine no ha tenido la constancia que ha tenido el teatro. Además, he hecho también mucha televisión.

El teatro ha sido mi alimento más sustancial

Después de la época de Jaime de Armiñán, apareció Pedro Almodóvar y me introdujo en el terreno del humor, un género que yo había trabajado muy poco. Yo era una actriz calificada de dramática. De hecho, he trabajado en 6 tragedias en Mérida.

Pero sí puedo decir que el cine ha sido un ir y venir y el teatro nunca me falló.

Tenemos que hablar de tus trabajos con pedro Almodóvar: ‘Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón’, ‘Entre Tinieblas’, ‘Matador’, ‘Mujeres al borde de un ataque de nervios’ y ‘Dolor y Gloria’ ¿Cómo te has sentido tú y como ha sido su evolución como director?

Yo conocí a Pedro en ‘La Casa de Bernarda Alba’, protagonizada por Ismael Merlo. Pedro Almodóvar salía en el funeral.

Hicimos una gira muy larga, nos hicimos muy amigos, me enseñó sus cortos…

Julieta Serrano

Cuando empecé el cine de Pedro, le rechazaba porque yo no había hecho humor. Sin embargo, Carmen Maura me animaba a participar e hice Pepi, Luci, Boom y a partir de ahí empecé a entender y a participar de verdad en el cine de Pedro.

En los 80 se respiraba libertad y alegría. Así, cuando me propuso hacer ‘Entre Tinieblas’, ya había entendido a Almodóvar, pero seguía teniendo esta pesadez mía de que no iba a saber hacerlo ¡Menos mal que no me hizo caso! Pedro sabe muy bien lo que quiere y me llevó de una manera muy relajada.

En aquella época le fallaba la técnica, como a todo el mundo cuando empieza, que quiere aprender, estudiar, reflexionar sobre lo que hace y lo que quiere hacer.

Pedro Almodovar me introdujo en el humor

A partir de aquí, empezó a madurar de una manera meteórica y a lanzarse. Ya fuimos al festival de Venecia con Entre Tinieblas y por segunda vez con ‘Mujeres’. El mundo internacional le abrazó con fervor.

Pedro Almodóvar expresa todo lo que tenía dentro y lo continúa expresando.

Presumes de haber sido rebelde y hoy en día vivimos un auge del movimiento feminista ¿Cómo lo estas viviendo?

Sí que he sido rebelde, porque desde pequeña me daba cuenta de lo que había en la sociedad. En mi casa eran republicanos y sufrí los avatares de la dictadura de una manera bastante dolorosa.

Cuando era joven de esto no se hablaba porque la dictadura no te permitía expresarte. Por eso el teatro era una forma de expresarte, porque en la vida todo estaba prohibido y reprimido. Vivo con alegría que la mujer siga avanzando.

Lo que de verdad anhelo, aunque vivimos en una sociedad patriarcal en la que la mujer ha sido incomprendida y desahuciada, es que nos complementemos con el hombre. Esto es un sueño porque la mujer tiene mucho camino que recorrer y el hombre mucho camino que entender. Pero sí, hay que encontrar el equilibrio y una armonía interior.

Los avances de la mujer son necesarios y van a continuar. Se han abierto muchas puertas y ventanas, pero con muchos problemas y rechazo de cierta gente que quiere retornar a un pasado espantoso. La mujer tiene que hacer una labor de avance, de riqueza interior y de comunicación, de sentirse reconocida para que le den las posibilidades que le han negado durante muchos años.

¿Y cómo actriz? Ya no son los casos de acoso, sino papeles que salgan de los estereotipos, que no siempre sean para jóvenes, por ejemplo.

Siempre ha habido más papeles para hombres que para mujeres. No tanto en las obras barrocas, no en las de Chejov, que siempre ha sido uno de mis autores más amados.

Ahora el hombre se está dando cuenta de la creatividad y el talento que tienen las mujeres y está interesándose por los personajes femeninos que no son veinteañeras. Es cierto que los papeles de cine y de televisión están muy fijados en la gente muy joven y creo que la evolución de la mujer ahora está llamando la atención.

Los autores y los guionistas están percibiendo que la mujer tiene mucho que decir ¡Es una mina de oro!

Por último, ¿Cómo te sientes al venir a recoger el San Pancracio de honor?

Me ha hecho mucha ilusión. Yo he venido mucho a Extremadura con Miguel Narro.

Me gusta muchísimo la luz que tiene Extremadura, la naturaleza, lo variada que es y Cáceres es un monumento de una belleza increíble. Ir a trabajar a Cáceres es una gozada.

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