JC Corrales Elena Francis Querida amiga

Nada puede salir mal cuando JC Corrales pisa el escenario para escenificar una loca comedia sobre el último programa de radio de Elena Francis.

‘Querida amiga…, esperando a Elena Francis’ transporta al espectador a 1984, una época de transición con todavía los coletazos del franquismo y la gran explosión de color que supuso La Movida. Para ello, se rodea de jóvenes talentos de la interpretación extremeña, como son Daniel Lázaro y Alba Cayuela, y con el debut teatral de Jorge Rivero.

Además, la parte musical, que incluye canciones que forman parte de la cultura popular, homenajea a grupos como Olé, Olé, Luz Casal (cuando solo vestía de negro) o Vainica Doble, cuyas versiones corren a cargo de artistas extremeños.

«¿Y cuando lo ponen?», que dirían las señoras. Pues esta noche el Gran Teatro de Cáceres acoge el estreno, que será el comienzo de una gira por toda Extremadura.  

Tras ese maravilloso ‘El último amor de Lorca’ ahora te enfrentas a una comedia musical sobre Elena Francis, nada más y nada menos… ¿por qué esta vuelta de tuerca a la historia reciente de España?

Nosotros somos muy fans de lo que viene siendo el Franquismo, que nos parece muy exótico, y creo que somos un poco precursoras de Samantha Hudson y nos tiene locos esa forma de vida. Es toda una fantasía, nótese la ironía.

Ahora sigo en la línea de Miguel de Molina, Lorca y ahora ya tocaba tratar el tema de la mujer en la época de Franco con ‘Querida amiga…, esperando a Elena Francis’.

¿Por qué una comedia?

Pues te pones a leer y te sale un drama impresionante. Lo que pasa es que me invitó mi amigo Félix Sabroso a su espectáculo con Alaska, Mario y Bibiana y me di cuenta de que necesitábamos reír. La gente salía del teatro como si no hubiese pandemia. Necesitamos diversión.

Ahora mismo vivimos en un dramón. Hay que desconectar y pasar una buena noche de risas.

Eso sí, que sea una comedia no está reñido con nuestro compromiso con el colectivo LGTBI y el feminismo, porque además pienso que, por mucho que se empeñen, ambos movimientos van de la mano.

 ¿Cómo ha sido el proceso de documentación histórica para esta comedia musical sobre Elena Francis?

Pues tiene su origen en la obra de Miguel de Molina, luego la Taberna de Cadalso, y el Lorca. He hecho mucho teatro relacionada con la memoria histórica.

Ahora toca la amiga Elena Francis ¡pero podría haber sido el 1,2,3!

 
 
 
 
 
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Lo que ocurre es que la radio es como una obra de teatro, tiene mucho acting y da mucho juego. Además, no está casi explotado y me he dado el capricho porque me encanta la radio.

¿Cómo habéis trabajado el lenguaje en ‘Querida amiga…, esperando a Elena Francis’? Espero que no falte un dabuten, un tranqui tronco, un paso total de vosotras, me aburrís, un soy una toxicómana nata…

¡Hemos tenido que buscarlo! Algunos términos están en desuso pero hay términos como ‘yavestruz’, el ‘tronco’, el okey makey… además, hay muchas referencias a ‘La Bola de Cristal’ como “haz deporte, no eches tripa, juega limpio ¡participa!” “tienes 15 segundos para imaginar. Si no se te ocurre nada a lo mejor deberías de ver la televisión” o “voy de culombio”. Mucha referencia ochentera.

¿Cómo ha sido rodearse de un elenco tan joven?

Se lo han preparado muy bien y se han colocado en seguida de lo que estábamos hablando. Está muy de moda. La generación de hoy en día bebe mucho de las fuentes de los últimos 40 años.

Como dice Jorge Ribero, que interpreta al becario en su debut teatral, les encanta conocer a referentes que han sido gritos de libertad para que nunca se calle ese grito.

¿Cómo habéis trabajado el tema de la puesta en escena, el sonido, la iluminación?

¡Una locura! Hemos metido robótica también para diferencial claramente la parte teatral de la musical.

 
 
 
 
 
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Han versionado temazos de los 80 artistas extremeños, una Raquel Palma, un Aurelio Gallardo, Coco… ¡Qué momento!

No tienen nada que envidiar a los originales. Además, hemos inventado una especie de acting en el montaje para que se puedan escuchar bien porque son una auténtica gozada.

Planteáis una obra muy gamberra y a la vez muy reivindicativa en tiempos de autocensura…

Yo soy de quedarme callado. Estamos consintiendo y se está utilizando la palabra libertad para cosas que no lo son. El odio nunca puede ser libertad ni opinión.

Hay ataques homófobos otra vez, las mujeres siguen muriendo y esta obra es una hostia en la cara de realidad, sobre todo para aquellos que no es que hablen, si no que ladran.

Para terminar, ¿el teatro extremeño goza de buena salud?

Se está produciendo mucho y con mucha calidad. Me lo dice gente de fuera y alucinan con el teatro extremeño. Otra cosa es que lo valoremos como se merecen, igual es que como lo tenemos cerca no lo vemos de verdad. Tenemos que querernos más.

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