Franco llegó a Cáceres como General y se fue como Jefe de Estado
Jose A. Caso.

¿Cómo es el proceso creativo de ‘El peluquero de Franco’?

Hay una cosa que me interesa muchos desde pequeño que son los 39 días que pasa Franco en Cáceres. Aquí llega como general y se va como jefe del estado. Luego me fui fuera de la ciudad, pero ese tema me seguía interesando. ¿Qué pasó aquí?

¿Cómo era la vida en Cáceres en el año 1936?

Me interesaba la intrahistoria y en el 2015 dediqué las navidades a investigar todo lo que pasó en Cáceres desde esos días. Luego, hice una estructura de la novela basándome en las fechas del 25 de agosto del 36, fecha en la que llegan 3 militares desde Sevilla para decirle al dueño del Palacio de los Golfines de Arriba que ahí se va a instalar el Estado Mayor de Franco hasta el 4 de octubre, que ya se va a Salamanca como Jefe del Estado.

Lo que yo hago es escribir día a día lo que sucedió cada jornada. Así, cada capítulo es un día y, por un lado hago lo que es detallar lo que pasa en el frente y en la guerra, acompañados de una serie de personajes ficticios que llevan adelante una trama novelesca.

Por otro lado, cada capítulo comienza con otra idea que me fascinaba desde chico; la historia del peluquero de Pintores llamado Juanito Barras, que es que inspira a Paquito Mena, que entra todos los días a afeitar a Franco a las 7 de la mañana y que escucha una serie de conversaciones privadas muy interesantes.

A partir de aquí yo me pongo a escribir y este es el punto de partida del libro: la entrada del peluquero. Cuando me di cuenta me salían más de mil páginas y decidí convertirlo en trilogía. Este es el primer libro: ‘El peluquero de Franco I: Nunca te fíes de un militar gallego’. El segundo volumen ya está escrito y me queda el tercero. Cada año saldrá un libro.

Son novelas para leer tranquilamente. No es solamente la historia de Franco, sino la historia de Cáceres a través de personajes y de detalles en los que se va tejiendo la historia de esta ciudad. La importancia del agua, sus colinas, el estilo de vida de los cacereños…

Cáceres era un sitio fantástico para vivir. Acaba de inugurarse el Hotel Álvarez, que tenía agua caliente, ascensor y una central telefónica de primera categoría. Por esta razón, Franco lo requisa y allí se alojan los generales italianos y alemanes.

Además, unos años antes se había inaugurado el Jamec, una cafetería de altísimo nivel. Aquí se inauguraban los cafés al mismo tiempo que en otras ciudades de España como Madrid o Bilbao. En este momento Cáceres se llena de comerciantes y negociantes que vienen a venderle cosas a Franco, de alemanes e italianos que vienen a negociar el envío de tropas, de irlandeses, de espias, de americanos que llevan de petróleo los camiones y los carros de combate…

Cáceres era la retaguardia y se mueve el dinero. La ciudad bullía. De hecho, un periodista portugués envía una crónica a Diário de Noticas en la que dice que Cáceres es una ciudad feliz. La gente está en los cafés, en las calles y en la Plaza Mayor había altavoces en los que sonaba jazz y de vez en cuando himnos militares o el Cara al Sol. La gente cantaba y bailaba. Ese primer mes es una especie de fiesta.

No obstante, no dejo de contar la otra parte. La cárcel, la historia de Antonio Canales, el Blas infante extremeño, Elviro Berdeguer, hay juicios sumarísimos, fusilamientos, tiran republicanos al Tajo… el 80% de lo que sucede es real.

Cuéntame algo más de la trama…

Hay un periodista que huye de Madrid porque le confunden con un falangista y empieza a trabajar en el ‘Diario Católico’, (el Periódico Extremadura). Luego viene una chica estudiante de arte dramático en Madrid y que la fichan porque sabe y hace de espía como telefonista en el Hotel Álvarez, donde escucha las conversaciones con el general Mola, los generales italianos, alemanes…

¿Por qué es importante recuperar esta parte de la historia cacereña?

Durante el mes que está aquí Franco tiene que presentarse a unas “elecciones” en las que los demás generales para ver a quién eligen como Jefe del Estado. Se presenta el General Mola, a quien llamaban ‘El Director’, la cabeza pensante del Golpe de Estado. También se postula Queipo de Llano y Franco, quien lo hace muy discretamente, muy a la gallega.

En Cáceres se prepara hasta una campaña de imagen. Queipo de Llano hace carteles cada vez que incauta una casa del pueblo. Desde Cáceres se proyectan imágenes en los cines en los que aparezca Franco, la gente ponía el brazo en alto y cantaba. Sin embargo Mola no es capaz de avanzar hasta Madrid, no como el ejército de Franco, el más poderoso de la península.

Aquí es donde se urde toda la estrategía del caudillo. En Cáceres nace eso de Franco, Franco, Franco, las manifestaciones no son espontáneas, se preparan. Se avisa a las fuerzas vivas para aclamar a Franco para que se vea que es el más aclamado.

Cuando se va Franco queda la retaguardia, el trasfondo de la revolución de Máximo Calvo, el bombardeo republicano del 37, los fusilamientos…

Tu planteamiento coincide con la película de Amenábar con mostrar a Franco como estratega

 Sí, ‘Mientras dure la guerra’ cuenta justo lo que viene después.

Ten en cuenta también que en el actual ferial estaba el campo de aviación desde donde se bombardeaba Madrid.

Además, las Arguijuelas fue una base del ejército Nazi donde prepara la llegada de carros de combate y preparan al ejército de Franco para instruirlos en el combate con lanzallamas y demás armas. Lo hacen de una manera muy secreta porque no dejaban que se conozca. De hecho, iban a divertirse a Aldea del Cano, ni siquiera a Cáceres.

De hecho, se sabe que están porque hay un accidente de dos motoristas alemanes que mueren en la actual Avenida de Alemania, que por eso se llama así.

Cáceres tiene un papel muy curioso en la Guerra.

Había varios carteles y hospitales porque esto era la retaguardia, una base fundamental en la primera parte de la guerra.

¿Por qué no hay que fiarse nunca de un militar gallego?

“Franco es un cuquito que va a lo suyito”, es lo que decían todos. Vive en Galicia 20 años y la prudencia, la forma de comportarse… no se sabía si iba a participar en el golpe o no, se apunta cuando ya ve las cosas claras.

Por otro lado, el ama de llaves del palacio, Antonia, ese personaje que creas para dar ambiente, se apodera de la novela. Es la señora que le pone la comida a Franco y es muy divertida. Le prepara tencas, chanfaina, gazpacho de poleo, zorongollo, natillas de leche quemada… la Torta del Casar es fundamental en la novela ¡vienen los franceses y quieren Torta!, las morcillas… todo eso Franco lo rechaza, no le gusta porque le parece una comida muy vasta.

Igualmente, Antonia, tuvo un novio gallego, muy típico en aquella época, que la dejó. Entonces no se fía de los militares porque van a lo que van. De pronto, se encuentra con que el palacio se llena de gallegos: los hermanos Franco, Millán Astray, militar que sale el 18 de julio, Linos Lage, también gallego… y Antonia no se fía…

¿Cómo ha sido el trabajo de la creación de personajes?

He trabajado la estructura y los personajes, son la mayor parte reales como Antonio Álvarez, el de la taberna de Santiago Sánchez, además de los generales.

A otros les he cambiado el nombre como a la cocinera Montaña, que está inspirado en la cocinera real del Palacio, Teresa la Navera.

Teresa la espía, está inspirado en cualquiera de las alumnas de la ESAD y en el mundo de Almadén. El periodista salió solo porque llevo muchos años y Antonia está inspirada en el ama de llaves de mi tío.

Y, por supuesto, la sociedad cacereña del momento; los bares, sus dueños, sus tiendas, la calle Pintores…

Por último, ya que estamos en Avuelapluma ¿Qué pasa en esta redacción?

En el segundo libro, el periodista se alquila un piso en la Avenida Cervantes, que así se llamaba, hasta que viene Franco y le cambian el nombre a Calle San Antón y se instala en vuestra redacción. Además… ¡aquí se desarrollan escenas de alcoba! Así como otras escenas de aventuras y espionaje.

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