Emociones. La bruja Circe

La bruja Circe

Si vives la vida de otros, dejas de ser tú. Da igual si es por amor, por esperanzas e ilusiones vanas, por dependencias emocionales o educación, basta de lloriqueos por lo que nos prometieron y que nunca se cumplió. Cada uno somos responsables de nuestras decisiones pero si te equivocas no vales menos por eso, no permitas que el pasado o los juicios ajenos roben tu vida. Lo que aterra de verdad, es una vida no vivida, o más aún, haber dejado que nuestros días se fueran ajustados a los planes y sueños de segundas personas. Reacciona ya y di “Yo no estoy en este mundo para cumplir las expectativas de nadie, ni los demás están para cumplir las mías”.

Nadie es dueño de la felicidad, nadie puede dártela. La felicidad no se posee, se cultiva, se edifica, se crea —como se crea la brisa en las tardes de verano o el coral en los océanos marinos—. La felicidad es un tesoro que no deberías dejar al capricho egoísta de otros. No se trata de mantener una vida desprendida sin vínculos, sin relaciones y sin nadie significativo a nuestro lado. Se trata de ser conscientes que ninguna persona pertenece a nadie. No encontraras la felicidad atando al otro ni atándote tú, elije en libertad para caminar de la mano de quien ames cada día para que ambos seáis artífices y creadores de vuestra propia felicidad. La vida plena, auténtica y feliz, no busca prisioneros.

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