Cáceres recupera la Cisterna de San Roque y la Fuente del Concejo
Cáceres suma a su patrimonio visitable la Cisterna de San Roque y la Fuente del Concejo tras su remodelación - AYUNTAMIENTO DE CÁCERES

El Consorcio Cáceres Ciudad Histórica ha llevado a cabo la recuperación de la Cisterna de San Roque y la adecuación de la Fuente del Concejo, que partir de ahora se sumarán al conjunto patrimonial que puede visitarse en el entorno de la ciudad monumental. Por ahora, la cisterna no se abrirá al público por problemas de aforo y en la fuente solo se podrá visitar el exterior.

Será el propio consorcio el que decida cuándo y en qué condiciones se abre al público la cisterna, pues su aforo es muy limitado y comporta algunos riesgos al ser un pozo de más de seis metros de profundidad.

La empresa Durconex Proyectos y Construcciones SL ha ejecutado las obras, para las que ha contado con un presupuesto total de 14.500 euros, de los cuales 5.600 han sido para la Cisterna de San Roque y 8.900 para la Fuente del Concejo.

La consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura, Nuria Flores, el alcalde de Cáceres, Luis Salaya, y el concejal de Patrimonio, José Ramón Bello, han visitado este martes las obras, donde han puesto en valor la importancia de recuperar el patrimonio para ponerlo al servicio de la ciudadanía.

En la Cisterna de San Roque se ha reforzado y consolidado la plataforma de la visita; una limpieza general y una específica del agua y el fondo. Además, ahora dispone de cartelería divulgativa, se ha renovado el alumbrado interior superior de la bóveda y se ha instalado un nuevo alumbrado sub-acuático, para realzar y poder percibir la naturaleza del fondo de la cisterna, que hasta ahora apenas se veía.

La Cisterna de San Roque apareció en 2005, durante las obras de reordenación del eje San Francisco-Miralrío, para el ensanche de dicha calle, al demoler un edificio y apareció este elemento patrimonial, en el que el agua no proviene de la rivera, sino de filtración freática del terreno.

Tiene unos 6,5 metros de profundidad hasta la roca del fondo, con una cantidad de agua que alcanza hasta 5 metros de profundidad y una capacidad máxima superior a 130 metros cúbicos. Su forma es ovalada, con dos brocales originales y dos troneras de luz añadidas con posterioridad; además presenta sillares, posiblemente romanos, reutilizados, y se aprecia incluso una pieza de cornisa.

Fuente Concejo 

Con respecto a la Fuente del Concejo, se ha llevado a cabo una limpieza general de la zona; se ha recuperado el escudo histórico existente, que estaba oculto por la vegetación y se han reparado los defectos de cerrajería de la terraza y puerta de acceso, y la renovación de la iluminación ornamental interior y exterior de las cámaras de fuente y el espacio en general.

Además, se ha generado un sistema cerrado para dar servicio a la fuente ornamental, con la creación de un circuito con bombeo, retorno y sensorización. También se ha creado un elemento ornamental en la trasera superior del cuerpo edificado de la fuente, con la colocación de un cántaro de latón con un grifo, pero el agua no es potable, y el funcionamiento es en horario programado como un recurso ornamental.

En el recinto se han dispuesto también señales divulgativas adaptadas a varias discapacidades que han sido diseñadas y elaboradas en colaboración con varias entidades de apoyo a la discapacidad. Una narra la historia y naturaleza de la fuente, y otra la labor de las aguadoras como labor tradicional y oficio antiguo de la ciudad muy ligado a esta fuente.

La Fuente del Concejo es la más conocida y relevante de entre las históricas de la ciudad. Aunque se desconoce su origen exacto, está plenamente documentada la existencia de la construcción, tal y como la conocemos hoy, en los últimos años del siglo XV, por el noble cacereño Alfonso de Golfín. Los Reyes Católicos definieron en 1494 las Ordenanzas que regulaban su utilización.

La dudosa presencia de sillares en su base, de apariencia romana, añade incertidumbre sobre si el origen de las primeras construcciones fue mucho más antiguo que dicho siglo XV; y presenta la singularidad de dos altorrelieves en la cámara derecha: un mono decapitado y la efigie de una mujer.

Su entrada actual no coincide con la histórica, que era a través de unas escaleras directamente desde la calle; precisamente el cuerpo superior y el sistema de bombeo (del que se ven restos, aún, en el pasillo de entrada al parque) se hizo para ahorrarle a las aguadoras ese esfuerzo adicional de subir el desnivel a la calle.

Su agua proviene de un manantío natural de la ladera del cerro de San Marquino, no es agua filtrada o derivada del colindante cauce de la Ribera del Marco.

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