Paseando por el Paseo de Cánovas, a la sombra de los árboles verdes, observando a los niños jugando, a Kyroshiro Kobiashi le llega de repente un olor familiar, a hoguera, y busca su origen sin poder encontrarlo. “De repente he olido a Japón”, comenta recordando su país de origen, al tiempo que señala: “Yo pensaba que entre Japón y España era todo diferente, pero el olor del fuego es el mismo”.

Y es verdad. Pero a pesar de esas cosas siempre iguales, estés donde estés, lo cierto es que entre la cultura japonesa y la cultura española son muchas las diferencias. Lo sabe bien Kyroshiro Kobiashi, que estudia lengua española y la historia de España en su universidad de Japón, y por eso quería venir a vivir en España, para entender mejor la vida, las costumbres y la cultura española, algo que reconoce “no es fácil”.

Y esas diferencias también las aprecia en los propios estudiantes, pues según Kyroshiro, en comparación, los españoles “tienen más interés en sus estudios que los japoneses, que piensan más en su profesión y el salario que percibirán después de la universidad”.

“Los españoles tienen más interés en sus estudios que los japoneses”

Su interés por el español, recuerda, le viene de hace muchísimos años, pues ya de niño, por una amiga peruana que tenía y con la que hablaba mucho, despertó su interés “y un día al regresar a casa busqué por internet información sobre el español y comprobé que es un idioma que se habla en casi todo el mundo”.

Ese interés se mantiene, pero reconoce también que una vez aquí “me he dado cuenta de que el japonés es muy diferentes del español, pues este idioma y el italiano, por ejemplo, son muy parecidos, pero con el japonés es todo muy, muy diferente”.

Precisamente esa diferencia en el idioma es lo que a Kyroshiro le está resultando la parte más difícil de su vida en Cáceres, “pues me resulta difícil comunicarme, expresar lo que realmente quiero decir, y tampoco entiendo bien lo que dicen mis amigos”.

Él trata de hablar con la gente, pasar más tiempo con sus compañeros de cuarto españoles, practicar su vocabulario…, y para mejorar ha decidido dar más clases y está asistiendo a las del Instituto de Lenguas Modernas de la ciudad para intentar aumentar su nivel de español; además de cursar las oportunas asignaturas que le corresponden en las aulas de la Universidad de Extremadura.

Y en estos momentos, después de dos meses en España, Kyroshiro tiene una perspectiva nueva sobre la vida y la lengua española. “Ahora tengo más razones para estudiar la lengua de este país, pues la verdad es que los españoles son muy amables y quiero poder hablar con mis amigos, con mis compañeros de piso, con las personas el Instituto de Lenguas Modernas, mi tutor de la universidad…”. Por todo eso, concluye Kyroshiro, “ahora me esfuerzo más y estudio mucho”.

Meredith M. Ashton


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