Minimalismos
Vicente Rodríguez Lázaro

(Las marimantas)

Su casa se hallaba adosada a la muralla, cerca de la torre de los Pozos. Algunas noches salía a pasear por la judería vieja, en los aledaños de su hogar, para despejar la mente de la confección de proyectos que su empresa le asignaba. Había oído hablar de las marimantas, supuestos espectros que desfilaban por aquellas callejuelas asustando a quienes se decidían a transitar por ellas durante la noche.

Él mismo había investigado acerca de aquella leyenda urbana y existían pruebas de que solo se trataba de mujeres engañadas por sus maridos y ante los que salían al paso disfrazadas de manera fantasmal para escarmentarles por su infidelidad. De hecho, la última había aparecido sesenta y ocho años atrás junto a la ermita de San Antonio.

Una noche de verano que salió a caminar, al llegar a las inmediaciones del pequeño templo se encontró de frente con una. Llevaba la correspondiente sábana y una antorcha encendida en su mano izquierda. Sonrió indiferente, se aproximó a ella por detrás y de un tirón le arrancó la sábana de golpe. Debajo no había nada y la prenda cayó al suelo extendiéndose sobre el empedrado mientras el hachón la incendiaba al caer sobre ella tras la acción del sorprendido paseante nocturno.

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