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En Extremadura, la mayoría de los llamantes, hasta un 70%, son mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 60 años.

Soledad, aislamiento y depresión son los motivos más comunes por los que las personas, en su mayoría mujeres, recurren al Teléfono de la Esperanza (T.E.) en Extremadura. A fecha 31 de octubre, el T.E. ha recibido un total de 8.456 llamadas. 5.500 en la provincia de Badajoz y 2.596 registradas en el T.E. de Cáceres.

Según datos aportados a AVP por el presidente del TE en Cáceres, Manuel Femia Godoy, (con motivo de los actos por el Día de la Escucha), en el caso de la provincia cacereña, la mayoría de los llamantes, hasta un 70%, son mujeres con edades comprendidas entre los 30 y 60 años. “Alguien podría pensar que los hombres no tienen problemas, por lo que no necesitan acudir al TE., pero nuestros psicólogos han concluido que los hombres llaman con menor frecuencia al TE, porque les cuesta mucho pedir ayuda, ya que esto disminuye su autoestima” subraya Femia Godoy.

En este periodo, en el TE cacereño se han atendido 16 llamadas  motivadas por ideas suicidas; de las cuales, en cinco de ellas, los llamantes declaran que el acto suicida estaba en curso. “La temática más común es la soledad y el aislamiento; la ansiedad  es  la tercera causa”, según Femia Godoy, que ha aseverado que por violencia de género se han recibido 12 llamadas. “En estos casos, como en los de acoso en las aulas, siempre aconsejamos denunciar al violento”.

En el caso de Badajoz, Laura Carrillo, orientadora del TE en la provincia pacense, apunta que los llamantes son personas que se encuentran en una situación de crisis, “sobre todo familiares y relacionales de pareja, por la soledad, estados de ánimo deprimidos y ansiosos y también por la situación de crisis económica”.

Para Femia Godoy “la crisis como tal no produce muchas llamadas específicas. Lo que pasa es que subyace en muchas otras situaciones, pues los estados de ansiedad y depresión están potenciados, en numerosos casos, por situaciones extremas relacionadas con la crisis”.

112.000 llamadas

De las 112.246 llamadas atendidas el último año por los voluntarios de los 30 centros del Teléfono de la Esperanza en España, una tercera parte ha sido efectuada por personas que sufrían altos niveles de estrés, ansiedad, depresión y/o insomnio a consecuencia de la crisis económica.

Aunque los indicadores macroeconómicos parecen haber mejorado en el último año, la crisis sigue muy presente en la sociedad española. El VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014, elaborado por Cáritas y la Fundación Foessa, nos sitúa frente a una realidad dramática indicándonos que el 25% de la población en España vive en situación de exclusión y cinco millones de españoles se encuentran en exclusión severa. Unido a esto, el informe profundiza en la dramática situación de una buena parte de la juventud, excluida del mercado laboral y sin perspectivas de futuro.

No menos desolador es el informe publicado por UNICEF en relación con la situación de la infancia en nuestro país: uno de cada tres niños de nuestro país (2,7 millones) viven en la pobreza o en riesgo de exclusión.

Estrés psicológico: los efectos de la crisis

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Los efectos de las crisis económicas sobre la salud se han estudiado durante décadas quedando de manifiesto que las épocas de crisis se asocian con un mayor estrés psicológico y un mayor uso de los servicios de salud mental, según los especialistas que trabajan en el Teléfono de la Esperanza.

Se constata igualmente un aumento en los niveles de ansiedad/depresión y una disminución en la percepción de competencia y autoestima. Estas condiciones se asocian a su vez con un aumento de intentos de suicidio y muertes prematuras por episodios de violencia/suicidio, así como un aumento del consumo de alcohol.

La Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés alerta de que “hemos sobrepasado con mucho el consumo máximo de tranquilizantes”

El síntoma más claro de un empeoramiento de la salud mental y emocional de los españoles es el abuso de los tranquilizantes y psicofármacos durante la crisis. Una reciente investigación de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés nos revela que “hemos sobrepasado con mucho el consumo máximo de tranquilizantes; el nuestro es el segundo país de los 34 que forman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en recetas de pastillas contra la depresión, el estrés y el insomnio, superado sólo por Portugal”.

No es de extrañar, por tanto, el incremento sustancial del número de llamadas al Teléfono de la Esperanza relacionadas directa o indirectamente con la crisis socio-económica. Las 12.313 llamadas comunicando estados graves de ansiedad y crisis vitales, unidas a las 1.591 con temática suicida “son un síntoma claro de las graves repercusiones de la crisis en la salud mental y emocional de la población española”.

“Frente al negativismo y el derrotismo con el que gran parte de la sociedad española se enfrenta a la difícil situación generada por la crisis, queremos hacer una llamada al optimismo y a la esperanza. El ser humano, individual y colectivamente, posee las herramientas necesarias para hacer frente a esta situación y salir fortalecido de la misma”.

Eduardo Villanueva /

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