La bruja Circe

En los días de nuestra infancia, disfrutamos de los pequeños, placeres, vivimos los presentes, gozamos de la vida, pero poco a poco el adiestramiento para buscar más, ganar más tener más nos conducen a complicarnos más y más la vida. Hasta que muchos sufren una crisis, a veces financiera a veces emocional o personal.

Casi todos con el tiempo volvemos a aprender que la vida es mucho más sencilla de lo que nos han enseñado, que ser competitivos no siempre nos da alegrías, que no tener tiempo para disfrutar de la familia o de uno mismo compra objetos pero no felicidad que todo necesita equilibrio. Y vemos que para ser feliz solo hace falta cambiar nuestra manera de mirar el mundo, que a veces en las cosas más simples se puede encontrar lo más valioso. Cuando eso sucede mejor para y pensar no nos ayuda recordar el pasado una y otra vez, centrándonos en lo que pudo pasar o en lo que pensamos nos hemos equivocado. recordemos, el pasado es pasado. Sólo tenemos este presente dónde estamos respirando.

Si aprendemos a ver mucho más que las apariencias, a profundizar a mirar lo que se oculta detrás de cualquier cosa.

Si aprendemos a ser más generoso con nosotros mismos a amarnos completamente y convertirnos en nuestra prioridad. Busca alcanzar el equilibrio y a vivir el aquí y el ahora. Es entonces posible recuperar nuestro niño interior, no para que reemplace nada sino para sentirnos completos y equilibrarnos. Así incrementamos los recursos para enfrentarnos a los avatares de la vida.

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